Infancias, Opinión, Por Débora Blanca, Salud

Los chicos no cuentan

¿Y los cuentos contados por los padres? ¿Dónde quedaron? , se pregunta la lic. Blanca (Foto ilustrativa UNICEF)

¿Y los cuentos contados por los padres? ¿Dónde quedaron? , se pregunta la lic. Blanca (Foto ilustrativa UNICEF)

Por Débora Blanca*

Días atrás coordiné un taller propuesto para padres. Su título era: ¿Quién dijo que todo debe ser inmediato? Padres no vinieron, sólo madres (dato no menor). Iban llegando y se sentaban en círculo. Enfermeras, psicólogas, también médicas, docentes, muchas docentes. Una de ellas contó algo que me impactó, generándome una angustia que me llevaba a la desesperanza. Pero finalmente me trajo a la escritura .

Esta docente (y mamá también) dijo que los chicos de primer grado no pueden contar qué hicieron durante el fin de semana. No pueden narrar. Expresar con palabras. Armar frases. Y que entonces deben dedicar hasta tercer grado, de mínima, a ayudarlos a vincularse con las palabras para poder empezar a contar.

Frente a mi cara de asombro otra docente agregó que muchos pronuncian mal varias palabras y los padres no se dan cuenta, o no le dan importancia ¿Cómo no angustiarme al escuchar que los chicos no pueden contar, narrar? Es la misma angustia que nace cuando no pueden jugar. Porque, si bien, siempre se debe pensar el caso por caso, que los chicos no jueguen ni cuenten habla de grandes que no juegan con ellos, ni les cuentan cosas.

“¡Sí! Tenemos dos (2) manos ¿Se acuerdan?”

¿Y los cuentos contados por los padres? ¿Dónde quedaron? Pero no contados como un trámite sino teatralmente, entonando, poniendo gestos, conectados emocionalmente con la narración y con el juego. Es que, para eso, sabemos, debemos dejar el celular en otro ambiente de la casa, soltarlo para recuperar las dos (2) manos.

¡Sí! Tenemos dos (2) manos ¿Se acuerdan? Debemos recuperar el contacto con la mediatez. Cortar los eslabones que nos encadenan perpetuamente a la inmediatez todo el tiempo. Porque después: ¡No vengan a hablarme de libertad!  Debemos volver a mirarnos a los ojos, reírnos, emocionarnos. Hacerles cosquillas a los chicos. Hacerles títeres con nuestras manos.

Debemos además acercarlos a los abuelos porque los chicos necesitan que les cuenten cosas para poder contar, y los abuelos necesitan personas que quieran escuchar todo lo que tienen para contar ¿Quieren inmediatez?: Empecemos a abrir espacios de diálogo, debates y soluciones colectivas para arreglar este mundo modelo 21 que está bastante jodido. ¡Y hagámoslo Ya!

*Lic. Débora Blanca. Directora de Lazos en juego. Ig deborablancalj, YouTube Débora Blanca

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