La asociación Docentes inclusivos en Red ACDIR invita a las clases de Yoga inclusivo de la profesora, Sol Redruello. Las dicta en el Parque Público del Ex Golf de Villa Adelina, en José María Moreno y Drago (ingreso por Drago y Rastreador Fournier). Los encuentros son para niños, adultos y adultos mayores, sin distinción. Los sábados, a las 14,30 para empezar a las 15. En esta nota la profe Redruello da algunas recomendaciones para comenzar y destaca: “Cada uno hace lo que puede, lo importante es la actitud».

Cada sábado, desde abril, la profesora Sol Redruello, vecina de Martínez, coordina clases de Yoga abiertas, y para principiantes, en el Parque Público del ex Golf de Villa Adelina. Sol forma parte de la Asociación Civil Docentes Inclusivos en Red ACDIR. Su Yoga inclusivo permite experimentar esta disciplina tan rica para el cuerpo y la mente.
“Hagan el movimiento como puedan lo importante es la respiración”, decía al inicio de la clase, poco antes de las 15, el sábado último. Lo indicaba mientras guiaba a media docena de vecinos y vecinas de distintas edades, incluso una niña que rondaba los 11 años, que se acercaron a la clase, en un sector cercano al espejo de agua del Parque público.
“Hay elementos básicos que usamos, y algunos accesorios, que enriquecen mucho la experiencia, especialmente para principiantes y niños”, señala luego en una charla. Sin embargo, destaca que lo fundamental, al ir a la clase, es “enfocarse en la simplicidad. Si no hay un mat de yoga, una mantita o una lona lo reemplazan”, sostiene.
Escuchemos al cuerpo

E indica: “lo importante es no resbalar al moverse y amortiguar rodillas y articulaciones”. También aconseja la ropa cómoda y transpirable. Ni muy holgada ni muy pegada al cuerpo. Pues la primera “se cae en las posturas invertidas”; mientras que la ceñida “no permite la libre movilidad, pero lo peor, impide la respiración profunda y la circulación”, destaca.
También pone de relieve que es muy útil la hidratación. “Una botella de agua pequeña es fundamental para hidratarse después de la clase”. Una y otra vez señalará que el Yoga “no es una actividad física solamente. “Cada uno hace lo que puede. Lo importante es la actitud. Y es fundamental la respiración; lo mismo que un clima de concentración para la clase”.
“Escuchemos al cuerpo. Porque el cuerpo va hasta donde puede. No lo esforcemos. El cuerpo va a ir hasta donde pueda hoy, y mañana vemos si podemos un poquito más”, les dice sobre todo a los principiantes y a los más chicos que buscan moverse más rápido. Las clases inclusivas son para toda edad, desde los más chicos hasta lo adultos mayores.
Sol Redruello y ACDIR

Y una y otra vez les dice a principiantes y a quienes aún no tienen las piernas con la flexibilidad suficiente; o estabilidad en las posturas de equilibrio, que “avancen de a poco”. Además, indica que hay elementos para hacer las posturas “con seguridad y mejorar la alineación” como bloques de Yoga o ladrillos que “ayudan a acercar el suelo a las manos”.
La profesora Sol recomienda llevar una manta a la clase. La cual se usa en la relajación final. “Con la postura del cuerpo quieto o Savasana –explica- la manta mantiene la temperatura si el cuerpo se enfría después del esfuerzo. Y se usa como respaldo, debajo de la cabeza o las rodillas, en diferentes posturas o asanas”.
Sol Redruello comenzó su experiencia con el Yoga en 2006, en la Fundación Indra Devi, sede de Acassuso. Posteriormente, con Chris La Valle, en su escuela YAD Internacional, realizó el instructorado con orientación de discapacidad. Con la asociación ACDIR comparte la visión inclusiva camino a la convivencia que postula y caracteriza a la entidad.
Durante abril las clases en el Parque Público del Ex Golf de Villa Adelina de la profesora, Sol Redruello, son introductorias y gratuitas. Los encuentros son a las 14,30 para comenzar a las 15. Generalmente la clase se dicta en un sector cercano al lago entrando al parque, a la derecha. Hay carteles de ACDIR que indican la actividad.










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