Por Víctor Bruzzoni*
Redactor especial

Después de la audiencia previa, donde Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, se declararon inocentes de los cargos incriminados, el proceso judicial continuará en Nueva York. El Juez Federal interviniente del Distrito Sur, de 92 años, ordenó un receso hasta el 17 de marzo. Alvin Hellerstein representa a la Corte más influyente del país.Tratan complejos casos internacionales.
El Juez Hellerstein nació en 1933. Judío y ortodoxo, se formó como abogado en la Universidad de Columbia (Nueva York) y fue fiscal del ejército estadounidense. Luego ejerció –durante mucho tiempo- en la actividad privada. En1998, como becario en el mismo tribunal que ejerce, fue designado Juez Federal por Bill Clinton.
Desde 2011, tiene el cargo de, Juez Senior, por su edad. Está a cargo de causas de alto perfil de orden civil, penal y de seguridad nacional. Acostumbrado a juzgar por delitos trasnacionales, la adjudicación del caso “Maduro”, representa la significación que da Washington a este tipo de asuntos de fuerte impacto político y diplomático en la región.
Hellerstein tuvo una especial intervención en el proceso de daños y perjuicios por los atentados a las torres gemelas del 11 de septiembre de 2001. Ello le dio reconocimiento de funcionario especializado, experimentado y meticuloso. Esa precisión se pudo comprobar recién iniciado el juicio al presidente de Venezuela.
“El de Maduro es uno de los procesos más importantes
de las últimas décadas”
Cuando Hellerstein le preguntaba a Maduro. “Ud es…”. Su interlocutor le respondió antes de que termine la pregunta “Todavía soy el presidente de la República Bolivariana de Venezuela”. El magistrado, entonces, le indicó algo así: “Quiero saber si usted es, Nicolás Maduro. Eso lo dejamos para después”.
Más recientemente, intervino en el proceso de Hugo Armando “el pollo” Carvajal, ex director de Inteligencia militar del gobierno de Maduro, cercano al presidente Hugo Chávez. Intervino también en la causa de acoso sexual contra el productor cinematográfico Harvey Einstein y en el del ex abogado de Donald Trump, Michael Cohen.
Asimismo, se lo recuerda por dictar resolución que ordenó al gobierno la publicación de fotografías y videos de la prisión de Abud. Esto cuando EEUU solicitó la aplicación de la ley de información. El de Maduro es uno de los procesos más importantes de las últimas décadas El escenario tendrá lugar en el palacio de justicia Daniel Patrick Moynihan, que alberga al tribunal de distrito sur.
La prisión
Actualmente Maduro está en una prisión, relativamente nueva, de máxima seguridad en el Centro de Detención del sur de Brooklyn. Construida en 1994, de 9 pisos, celdas de 5 metros cuadrados con cama, lavamos y luz las 24 horas, alberga alrededor de 1240 presos. Le llaman “El Infierno” porque se habla de aislamiento y acceso al aire libre extremo.
Además, tiene problemas por la ventilación y calefacción deficiente. La alimentación es mínima. Lo cierto es que Maduro deberá permanecer hasta la próxima audiencia en un régimen y estancia especial. La defensa ha presentado una moción de “secuestro militar” y la fiscalía tendrá que profundizar los fundamentos de la detención y las pruebas pertinentes de inculpación.
Maduró comparte encierro con Cean Didy, rapero acusado por tráfico de personas, Caro Quintero, del Cartel de Guadalajara, México. También Ismael “el mayo” Zambada, del Cartel de Sinaloa, entre otros famosos. Cilia Flores, su esposa, también pernoctara allí, en otro sector del penal. Compartirá con Ghislaine Maxwell, ex pareja y cómplice de Jeffrey Epstein.
Hace más de 30 años EEUU sentaba un precedente en Panamá. Detenía y enjuiciaba a Manuel Noriega. Similitudes de naturaleza y cargos dejan marcas indelebles. Pareciera ser que el modo en que es llevado un acusado ante los tribunales norteamericanos, no invalida la determinación de la jurisdicción penal. El proceso no tiene una victoria asegurada.










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