Sol estaba, como siempre, atendiendo en la heladería la Colonial (así con el artículo la nombran los vecinos), en Santa Fe y Urquiza, y a las 18 cuando los clientes le dieron un respiro, levantó la vista miró hacia afuera, pero lejos de relajarse escuchó un estruendo, y creyó que sus ojos le mentían: un auto salía como volando del segundo piso de la concesionaria de enfrente, aunque no despegó, se quedó colgando como una bandera de rendición, porque era un auto blanco.
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En efecto, en la concesionaria Russoniello, en la esquina de la av. Santa Fe y Ezpeleta (en San Isidro las mismas calles de un lado y otro de la avenida tienen distinto nombre) una camioneta VW se incrustó en la vidriera del 2do. piso tras una maniobra intempestiva de un empleado del lugar, y quedó con tres cuartos de carrocería en el aire. Los bomberos rescataron primero al descolocado chofer y luego en conjunto con una grúa, salvaron el auto del abismo.
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Más allá de lo inusual y el susto, la cosa no pasó a mayores. Alrededor de las 21,45 el auto volvió a piso firme, y los curiosos a sus casas. Actuaron los Bomberos Voluntarios de San Isidro, la patrulla comunal, Tránsito municipal y la policía provincial. Russoniello es una tradicional concesionaria de automóviles que lleva muchos años en Acassuso, seguramente muchas anécdotas tienen para contar sus dependientes, pero esta va a ser difícil de superar.

La camioneta se disparó alrededor de las 18 relató Sol, una empleada de la heladería la Colonial. A las 21,45 volvió al suelo del segundo piso de Russoniello
Gustavo Camps










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