Opinión, Por Débora Blanca, Salud, Situación Social

De la cajita feliz a la insatisfacción de nuestros jóvenes

Yo creo que cuando nos perdemos de algo ratificamos nuestra humanidad, dice la lic. Blanca

Yo creo que cuando nos perdemos de algo ratificamos nuestra humanidad, dice la lic. Blanca (Foto ilustrativa gob. Tucumán)

Por Débora Blanca*

Me pregunto si tanta Cajita Feliz comprada a nuestros chicos, mientras paradigmas sólidos iban licuándose y volviéndose líquidos, es una de las causas de los padecimientos subjetivos que estos mismos chicos, ahora más grandes, traen día a día a nuestros consultorios. Tanto compararse con otros a medida que van creciendo.

Redes sociales digitales, recetas mágicas, mentiras verdaderas ¿Todo tan artificial como “inteligente”? Puro imaginario embadurnado de dopamina y literalidad. Con efectos psíquicos demoledores que piden, al menos durante un primer tiempo, ser anestesiados por casinos, billeteras virtuales, sustancias y energizantes, y todas las cornisas que en estos tiempos abundan.

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En esas comparaciones los chicos se sienten menos. Insuficientes. Que les falta algo que deben conseguir (con el costo que implique) para ser felices, o sea, para ser/tener tal cual exhibe el otro del espejo-red devorador de lo propio deseante.  Me pregunto si tan pocos "no" (sólidos) y muchos más "sí", producen tanta insatisfacción en nuestros pibes.

"No se puede, pero bueno, dale". "Tenés que hacer siempre lo que te gusta". "Está prohibido para tu edad, pero bueno, poné mis datos". "¡Pero si te transferí hace dos días! Bueno ¿Cuánto necesitás?". Todo en un contexto de redes sociales con imperativos de inmediatez, tener mucha guita, muchos conocimientos, Muchos seguidores, Mucho muchomucho,

“¿Y cuál es la consecuencia si nos perdemos algo?”

"No quiero más, quiero mejor" dice Kevin Johansen en una canción. Es que más y más, como mandato social, prohíbe el menos, lo que falta, lo negativo, lo imposible. Y entonces el deseo queda arrasado por el fomo (ansiedad o miedo a perdernos algo). Y ahí sí, estamos perdidos, o sea, fritos. Claro que nos perdemos cosas, oportunidades, noticias.

 ¿Y cuál es la consecuencia si nos perdemos algo? Yo creo que cuando nos perdemos de algo ratificamos nuestra humanidad. Los seres humanos no podemos estar en todos lados a la vez. Es imposible por naturaleza y por cultura. Si la cultura es experiencia (a diferencia de los conocimientos) requiere de tiempos de cocción de lo que experimentamos.

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De otro modo tragamos las cosas crudas, nos atragantamos, nos indigestamos. Y, lo más grave, no aprendemos como Dios manda, o sea, con la cabeza y el corazón. Es cierto, la realidad está brava, y como padres estamos siendo sobrepasados por territorios digitales y digitados por los mismos de siempre.

Pero nos tocó navegar estas aguas algorítmicas, y es nuestra responsabilidad ofrecerles barquitos sólidos a nuestros pibes. Tenemos que ayudarlos a que no se hundan en la desesperación, los terrores y las creencias mágicas.

*Lic. en psicología. Directora de Lazos en Juego. Ig deborablancalj. YouTube Débora Blanca

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