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Del Percio: “Uno se realiza sintiendo que lo que hace sirve a los otros (…)”

Enrique Del Percio (65), rector Universidad USI Plácido Marín

Enrique Del Percio (65), rector Universidad USI Plácido Marín

Enrique Del Percio (65) es el rector de la Universidad de San Isidro Dr. Plácido Marín USI. Doctorado en derecho, proviene del campo de la Filosofía del Derecho (UBA):  Con gran capacidad reflexiva, y disposición para escuchar y dialogar, en esta entrevista habla, entre otras cosas, sobre el pensamiento; la inteligencia artificial y cómo debieran distribuirse sus beneficios; la información; la verdad y las fake news.

En la sociedad actual, que se percibe diversa, pero acepta redes digitales con algoritmos que la uniforman y clasifican, Del Percio propone el conocimiento y la sabiduría, para poder discernir. Advierte sobre el exceso de información y el relativismo a ultranza. Y sin ser acrítico o superficial, con expectativa y fe, señala que nos esperan tiempos fascinantes, como género humano.

«Pensar en buena medida tiene que ver con cómo pensamos
y cómo interpretamos la realidad.»

¿Podes definir qué es pensar y a partir de esa definición, entonces, decir si la Inteligencia artificial piensa?
No nos vamos a meter aquí con todo lo que es la filosofía del conocimiento, del pensamiento.  Pero vamos a lo que realmente nos interesa como humanidad. Pensar en buena medida tiene que ver con cómo pensamos y cómo interpretamos la realidad. Hay otras cuestiones, pero lo que más nos afecta es esto. Un filósofo alemán, Nietzsche (1844/1900), dijo “no hay hechos, solo interpretaciones”.

Él peleaba con los positivistas (siglo XIX) que decían “podemos conocer la realidad tal cual es”. Lo cual obviamente es una tontería, no hay forma de conocer la realidad tal cual es. Nadie vio nunca su propia cara. Lo que vemos es la cara nuestra reflejada en un espejo, o a través de una pantalla, pero nuestra propia cara no. Si algo tan fácil de ver como nuestra propia cara, es imposible de conocer en forma directa, imaginémonos algo tan complejo como una sociedad, por ejemplo. Con lo cual decir “yo voy a describir cómo es la sociedad”, no. Mira, lo que puedo decir es cuáles son los rasgos que a mí me parecen más importantes sobre esto.

Sea, vayamos por ahí entonces…
Ahora, volviendo a esto: no hay hechos, solo interpretaciones. Es una frase muy exagerada. Yo diría, y creo que vamos a estar de acuerdo en que hay hechos, pero no los conocemos directamente, sino a través de las interpretaciones. Y ahí es donde el pensar empieza a jugar fuerte. Decía el Papa Francisco que la realidad es superior a la idea. Pero la idea y la realidad solo las conocemos a través de la idea ¿Cuál es el parámetro para saber si estamos pensando bien o no?

¿Pero en política, en la sociedad, qué implica pensar;
pensarnos como sociedad?

¿Cuál es?
Si estamos en el ámbito de la ciencia física o natural, eso es fácil. Si pensamos bien, el experimento resulta, si no, no. Si estamos en la ciencia y la tecnología, bueno, si el cohete llega al destino donde tiene que llegar, lo más probable es que estamos pensando bien ¿Puede ser de casualidad? Alguna vez sí, pero si siempre llega bien, ya no es casualidad. Ahora, si el cohete siempre se cae o llega a otro lado, es porque estamos pensando mal. Si el puente se cae o si la vacuna no funciona, es porque pensamos mal ¿Pero en política, en la sociedad, qué implica pensar; pensarnos como sociedad?

Pensarnos nos involucra…
Ahí creo que el indicador está dado por la cantidad de sacrificio que se exige. Si nosotros creemos que la raza aria debe dominar el mundo y es la verdad que nosotros conocemos, la superioridad de los arios, bueno, los sacrificios que eso conllevó desde los 6.000.000 de muertos, judíos muertos en el holocausto, gitanos muertos. Pero además todos los muertos de la Segunda Guerra Mundial. Todo lo que esto implicó. Entonces, pareciera ser que esa interpretación de la realidad estaba alejada de la verdad. Es decir, que no estábamos pensando bien.

Dejemos a Hitler y pasemos a Stalin. Si digo “es el proletariado el que debe gobernar a la humanidad y es el partido el que encarna al proletariado” y tengo que sacrificar a millones de rusos, ucranianos y gente de todo el mundo para lograr esto. Bueno, hablamos, entonces, de una forma de pensar que no se ajusta bien a la realidad, porque estamos exigiendo sacrificios. Digo estos casos de hace casi 100 años para sacarnos de encima las pasiones de lo que pasaría si pensáramos en hoy.

«Ideas simples, sencillas, cercanas a la realidad«

Hay para nombrar en todos los tiempos…
Hubo tres personas que seguramente una enorme mayoría de gente hoy no recuerda, solo los que estamos en esto. (Robert) Schuman (1886/1963), (Konrad) Adenauer (1876/1967) y (Alcide) De Gasperi (1881/1954). Eran los gobernantes de Francia, Alemania, e Italia No pensaron ideas muy grandes como las de Hitler o Stalin, pero se ajustaron a la realidad. Dijeron: a ver, si nosotros fabricamos o producimos en común carbón y acero, entonces no vamos a temer que Alemania tenga más armas que Francia. Y De Gasperi dijo, ¿y si además hacemos que los chicos nuestros estudien en distintas universidades para que los franceses sean amigos de los alemanes y de los italianos?

Y así, con ideas simples, sencillas, pero cercanas a la realidad, fueron capaces de hacer de Europa, un continente que siempre estuvo en guerras, brutales, un lugar de paz, democracia, florecimiento de las instituciones, donde aún hoy, con todos los problemas que tiene, es más la gente que quiere ir a vivir allí, que los europeos que se quieren ir ¿Cómo lo hicieron? Tratando de entender la realidad. Entonces, ¿cuál es la prueba de fuego? La cantidad de sacrificio que se exige.

Pasemos a la información. El algoritmo perfila lo que queremos enterarnos, ver, escuchar…
Es que justamente, parece una paradoja, pero cuanto más información se recibe, más difícil es estar seguro de algo. Hace unos años atrás, por razones profesionales, tuve que entrevistar a un tipo de la CIA que había participado directamente en el tema de los atentados del 11 de septiembre del 2001. Y yo le decía, “he leído mucha información de que ustedes tenían el dato de que esto…”. Y me contestó: sí, sí, lo que pasa es que, si nosotros, les hacemos caso a todos los datos que tenemos, ningún aeropuerto, ni puerto, ni subterráneo, ni ningún micro de EEUU tendría que funcionar.  Porque la gran estrategia de Bin Laden, muy buena, era mandar información que parecía real de que iba a haber un ataque en un puerto, allá, aquí, más allá. Bueno, esto pasa constantemente

Por eso la importancia de la Universidad. Porque ¿cómo hacemos para no ahogarnos en el mar de la información? Con conocimiento. Y hay otra cosa, la Universidad sola no basta si lo único que da es conocimiento. Tenemos que dar sabiduría. Y para eso no alcanza la Universidad, para eso tenemos que ir mucho más allá.

«Hoy cualquiera que usa IA sabe que tiene que saber
cómo preguntarle.»

Otra universidad, la de la vida…
Había un poeta que decía: “¿Dónde habrá ido a parar la sabiduría que perdimos con tanto conocimiento y dónde habrá ido a parar el conocimiento que perdimos con tanta información?”. Entonces, ¿cómo hacer para no dejarnos arrastrar por cualquier información? Bueno, tenemos que saber procesarla. Para saber procesar esa información necesitamos conocimiento ¿Pero qué conocimiento? Ahí entonces entra algo que no lo da la Universidad, que lo da la vida, pero que la universidad ayuda a entender eso, que es la sabiduría.

¿La IA hace algo parecido al pensamiento?
Bueno, convengamos en que, por un lado, es algo muy parecido al pensamiento. Pero eso no significa que nos reemplace de ninguna manera. Sí que nos ayuda muchísimo, porque nos simplifica muchísimos procesos, nos permite ahorrar tiempo. Ahora bien, eso sí y sólo sí, la sabemos usar. Hoy cualquiera que usa IA sabe que tiene que saber cómo preguntarle. El prompt (interrogante, instrucción o texto para abordar con IA) no surge de cualquier manera. Si uno no tiene idea de un tema, por más que se acerque a la IA, va a seguir sin tener idea del tema.  Aquí hay dos cosas que creo que valen la pena ¿Hay muchísimo no? Excede por supuesto la paciencia de cualquier lector, pero pensaba dos cosas simples.

Venga, claro
Primero, desde que el hombre es hombre y la mujer, mujer, que se anhela el deseo de vivir sin trabajar. Hay un autor griego que se llamaba Hesíodo (del 700 AC), que tiene un libro, Los trabajos y los días, donde justamente hablaba de esta desgracia de tener que trabajar. Y así en casi todas las culturas. Resulta que ahora que, gracias a la IA, la robótica y posiblemente dentro de poco tiempo gracias a la computación cuántica, vamos a ver que no tendremos que trabajar en trabajos arduos. Y resulta que nos preocupamos por eso.

«El problema es cómo distribuimos los beneficios de la IA»

¿Podremos no trabajar?
Estamos preocupados porque el chico de Rappi no va a poder ir a entregar, porque van a entregar los drones las pizzas ¿Te gusta realmente ser el chico de Rappi que no puede ver el partido que todos ven, porque tiene que llevar la pizza? ¿Te gusta llevar la pizza cuando llueve? Entonces, si nosotros juntamos IA, drones, robótica, etcétera, vamos a ver que todos esos trabajos desaparecen. ¿Y cuál es el problema? Si desde siempre anhelamos vivir sin trabajar. Habrá otros trabajos. En otra oportunidad podemos ampliar esto.

Pero se trabaja, se tiene un empleo para poder vivir…
A lo mejor no va a haber empleo, pero trabajo va a haber. El problema no es que desaparezcan esos trabajos. El problema es cómo distribuimos los beneficios de la IA. Es decir, si ese trabajo de Rappi está hecho, bueno, pues entonces ese chico tranquilamente podrá dedicarse a algo que le guste más.

Y ahora vamos hacia la segunda cosa. Y esto el Papa León XIV, en la (encíclica) Magnífica Humanitas, lo describe maravillosamente bien: ver cómo preservamos la dignidad de lo más importante, la dignidad de cada persona. Entonces, ese chico se quedó sin el trabajo. Tenemos que todos juntos y juntas, también ese chico, buscar la forma de que esa persona pueda realizarse de la mejor forma. Que todos nos realicemos. Que es haciendo algo por los demás. Uno se siente feliz cuando se siente útil. Bien. Y aquí está la segunda cuestión.

¿Cómo sigue?
Hace poco nos mostraban, en un encuentro de la Asociación Cristiana de Dirigentes de Empresas, un estudio muy interesante, de estos que hacen los yanquis, con presupuestos que uno envidia para hacer estas investigaciones cuantitativas, en varios grupos. Les daban la misma consigna a tres grupos distintos. Pero esto además repetido en distintos lugares y momentos, pero la misma consigna. Unos podían usar IA, otros podían usar Google pero no IA, y otros no podían usar ni Google ni IA. Todos tenían una hora para resolver la consigna. Los de IA la resolvían en cinco minutos, los de Google, en media hora y los otros tardaban una hora. Era una consigna para resolver en una hora. No se lo habían dicho esto, pero tardaron lo esperado.

«Porque la IA se alimenta con lo que nosotros le vamos diciendo, y eso necesariamente es pasado. «

Con IA y Google tardaron menos…
Al otro día tuvieron que volver y les hacían resolver exactamente la misma consigna, a todos sin IA ni Google. Pero los que el primer día la habían resuelto en una hora sin IA ni Google, al segundo día lo hicieron en diez minutos, porque ya lo sabían. Los de Google tardaron una hora. Y los de Inteligencia Artificial no la pudieron hacer en una hora, porque en lugar de ponerse a pensar en cómo resolverla, trataban de recordar cómo la IA lo había resuelto el día anterior.

Los que usaron IA antes, luego no pensaron la resolución por ellos mismos
Entonces aquí sí, nos plantea algo que es muy interesante. Porque la IA puede resolvernos problemas y situaciones ya existentes. Pero, por definición, la IA no puede resolver la novedad. Porque la IA se alimenta con lo que nosotros le vamos diciendo, y eso necesariamente es pasado. Se entiende esto ¿No? Lo que la IA puede hacer es combinar cosas ya sabidas, pero no puede pensar lo distinto.

Volvimos a la cuestión de pensar…
Y entonces acá vuelvo a la primera pregunta tuya ¿Piensa la IA? Y la IA combina maravillosamente bien pensamientos de todos nosotros. Con lo cual hace algo muy parecido a pensar, que yo no discutiría si es pensar o no. Pero sí está claro que el carácter eminentemente creativo, en tanto que novedad, del pensamiento, no la mera combinación de cosas sabidas, sino la creación que permanentemente la vida nos impone ante lo nuevo, ahí la IA no funciona. Entonces, ¿podrá la IA, que se alimenta del pensamiento de lo pasado, ser la que abra el camino a lo que viene? ¿O será justamente esa forma de pensar humana la que puede resolverlo? Con el problema de que si le damos demasiada importancia a la IA perdemos esa creatividad, como vimos en el estudio.

«hacían falta muchos varones para ir a morir a la guerra, y mucha mano de obra para ir a la industria, a veces en condiciones infrahumanas.»

¿Y las redes digitales? ¿Construyen o reflejan la realidad las redes?
Acá tenemos que ver por qué aparecen las redes sociales. Siempre una tecnología aparece porque antes hubo algún cambio o alguna demanda en la sociedad. Es un poquito largo, pero es importante. Desde la Revolución Francesa, Emancipación de América, Revolución Industrial, más o menos el 1800 hasta los años 70 del siglo pasado (XX), fin de la guerra de Vietnam, crisis del petróleo, todo esto, la sociedad estaba estructurada en torno al ejército y la industria. Esto requería que las familias tengan montones de hijos, porque hacían falta muchos varones para ir a morir a la guerra, y mucha mano de obra para ir a la industria, a veces en condiciones infrahumanas.

La sociedad funcionaba para la guerra…
Entonces estaba todo estructurado así, para poder hacer que los chicos sean capaces de ir a morir a la guerra sin entender para qué. A mí, a veces, cuando viene gente y me dice: “antes había valores”, ¿Qué valores, digo? Mi abuelo (italiano) era capaz de herir a un francés que era capaz de pegarle un tiro a otro que hablaba alemán y él estaba en una trinchera y el otro en otra ¿Cómo generábamos eso? Sacando de la casa al papá y metiendo en su lugar a un “sargento” o un “capataz” que le inculcara al chico los valores que necesitaba el sistema para que el pibe sea capaz de algo tan absurdo como ir a matar a otro porque él habla inglés y el otro hablaba vietnamita.

¿Y cómo sigue ese proceso?
¿Qué pasa cuando los drones empiezan a reemplazar a los soldados y los programas de computación a los operarios? Cuando el sistema empieza a producir una cantidad de bienes y servicios muy grande, y una familia con muchos hijos, no puede satisfacer la necesidad que tiene el sistema de la compra compulsiva

¿Qué pasa entonces? Bueno, necesitamos que las mujeres dejen de tener hijos. Porque una familia con 10 hijos no puede cambiar de auto, ir a cenar afuera, o ir a un resort. Aparecen, esto sobre todo en EEUU y Europa, y acá más tardíamente, los DINKS, Double Income No Kids, doble ingreso sin hijos; y los SINK, Single Income No Kids, simple ingreso sin hijos.  Y aparece el hijo único, sobrino único, nieto único. Toda la familia gira en torno a él. Entonces cuando ese chico sale, lo que está esperando es sacarse una selfie y mandársela a los amigos. Pero (Mark) Zuckerberg, cuando crea Facebook y crea los likes, se da cuenta de algo muy importante…  

«Las redes sociales no nos hicieron narcisistas.»

¿De qué se da cuenta?
Esto es un tema filosófico muy profundo que el mismo Zuckerberg lo explica. Él dice: en realidad, nosotros nunca queremos algo.  Lo que nosotros queremos es lo que otros quieren y no pueden tener. Por eso, un tipo está en unos paisajes hermosos. Y vos decís: “¿Pero tonto, por qué en vez de mirar la cámara no mirás ese paisaje?” Porque al tipo no le importa mirar el paisaje. Le importa mirar la cámara con el paisaje de fondo, porque él cree que los demás quisieran estar en ese lugar y no pueden. Zuckerberg se dio cuenta de esto. Esta es la lógica con que operan las redes sociales. Y lo que él hace, y es lo que hacen las redes sociales, es exacerbar esto. Las redes sociales no nos hicieron narcisistas.

¿Tampoco nos hicieron consumistas?
En su momento hablamos de respeto a la autoridad, esfuerzo, organización, solidaridad. Estos cuatro valores pensados para el ejército y la industria. Pero estos mismos cuatro elementos fueron usados por la iglesia, los sindicatos, los movimientos sociales, para acrecentar derechos. Y pasaron a ser valores muy positivos. Bueno, pasaron a ser positivos porque la gente es capaz de adueñarse de eso. Porque hay algo maravilloso y es que la dignidad humana es algo real. Y a la gente se le ocurre ser libre y feliz. Entonces la gente se las va arreglando de alguna manera, se las arregló en aquel momento…

¿Entonces?
 El consumo se lleva muy mal con estos cuatro valores. Lo que el consumo quiere es que nadie haga ningún esfuerzo para consumir. Que toque un touch en la pantalla y lo tenga. Que nadie respete la autoridad. Al contrario, es el papá el que está esperando a ver qué le regala al hijo antes de que el hijo lo quiera incluso. Porque encima, como antes había un montón de hijos, nadie se divorciaba.

Hoy, en cambio, al haber pocos hijos, todo el mundo se divorcia, es más fácil. Entonces tenés al papá, la nueva pareja de papá, la mamá y la nueva pareja de mamá, que compiten los cuatro: a ver, el nene, a quién quiere más. Y tampoco está la autoridad de la maestra; porque “es una mala”, ya que “el nene tiene razón”.  Desaparece también la organización, porque el consumo quiere que vayas vos solito al shopping y compres. Y, sobre todo, el consumo se lleva muy mal con la solidaridad. Porque lo que el consumo quiere es que vos tengas este celular, porque el otro querría tenerlo y no puede.

«Uno se realiza sintiendo que lo que hace
sirve a los otros, les gusta.»

Lo que Zuckerberg descubrió…
Entonces, ¿cómo pensamos la sociedad con esto? No es que Zuckerberg o Elon Musk o Peter Thiel son malvados que cambian los valores. No, estos son los valores nuevos y ellos son los que los saben interpretar. Al mismo tiempo, yo no tengo mayormente ningún optimismo. Porque los indicadores no son para ser optimista. Pero tengo mucha esperanza. radicada en esta convicción de que a la gente se le ocurre tozudamente estar feliz con lo que hace. Y para estar feliz con lo que haces, vos no tenés más remedio que hacer algo por los demás. Porque nadie se salva solo. Uno se realiza sintiendo que lo que hace sirve a los otros, les gusta. Maradona que dice: me cortaron las piernas. Él, que tenía toda la plata que quería, la fama. No es plata o fama, entonces, necesitaba hacer algo por los demás.

Muchos de mi generación, y yo, tampoco somos optimistas ¿Cómo ve a los jóvenes?Yo volví a tener contacto frecuente con los chicos de 17 años a partir de que me puse como profe en varias carreras en primer año. Estos chicos, egoístas, narcisistas. Todos, sí es cierto. Pero tienen un cuidado por la ecología que nosotros no teníamos. Claro, para un pibe educado por un sargento o un capataz, la palabra cuidado es cosa de “maricas” (risas) Para estos chicos no. El cuidado que tienen por la diferencia, por aquel que tiene una preferencia (personas con discapacidad, vulneradas y así), una opción sexual distinta, el cuidado por su mascota, parece algo muy interesante.

Bueno, creo que no sabemos para dónde vamos, pero es muy posible que, si sabemos ir articulando esa lógica del cuidado, entonces podremos hacer un uso de la IA que nos permita vivir un poco mejor. Tal vez no sea así. Pero lees en textos de 1930 y pico, 1940, y todos decían “vamos a un mundo totalitario, sin democracia”. Y mirá, 70 a 80 años posteriores a 1945, se muestra que nunca la humanidad vivió mejor. El futuro está abierto.

¿En el contexto de esa diversidad, en el periodismo cuando hablamos de “buscar la verdad”, “la realidad”, es un camino práctico, ético?
Esa te la tendría que hacer a vos la pregunta. Porque ahí justamente el tema en mi caso es escuchar qué dicen los periodistas. Yo no puedo meterme a opinar sobre los periodistas. Lo que sí, está claro, es que el buen periodismo lo que hace es poner en tela de juicio, permanentemente, la certeza con respecto a que conocemos la verdad, la realidad. Cuando el buen periodista te dice “Mirá esta otra faceta; del poder, estos que vos creías tan buenos no eran tan buenos; estos que vos creías que eran tan malos no eran tan malos”.

Eso permite entonces una maduración de la democracia. Que en tiempos de IA, donde además las redes sociales exacerban el egoísmo y el narcisismo, también la convicción de que “yo tengo razón”, el sesgo, el periodista nos permite a todos advertir que la cosa es más compleja de lo que nos parece. Y entonces, entre otras funciones la del periodista, está en hacer que en la Navidad uno en vez de enojarse mucho con su cuñado, se enoje menos, porque diga “puta, si mi cuñado supiera un poco más, no defendería tanto a aquellos”. Y uno no se enojaría tanto con aquellos, y entonces, en vez de enojarse con su cuñado, se pone a escuchar y a decir “¿a ver, por qué piensa eso?».

En el periodismo también hay “grieta”, no solo entre cuñados (risas)
A veces hay cierto periodismo de guerra que lo único que hace es darle a un bando o a otro. Me preocupa porque en los medios tradicionales noto sesgos permanentemente. Lo que hacen básicamente es tratar de formar una opinión pública afín. Pero quisiera pasar a otro tema muy vinculado a la pregunta: la famosa batalla cultural. Yo no creo que haya una batalla cultural. Me parece muy poco serio creer que hay el 10% de gente que “sabe” cómo es la realidad, y otro 10% que también “sabe”, pero como “es muy, muy mala, quiere someter a todo el resto”. Y nosotros que “sabemos cómo es la realidad y somos muy, muy buenos, lo que tenemos que hacer es explicarle al 80%, que está en el medio, cómo es la realidad”.

No hay un 80% de gente tonta. Hay un porcentaje, grande si querés, de gente tonta. Pero tampoco nosotros estamos tan seguros de no estar dentro de ese porcentaje. Entonces lo que hay son muchos factores multicausales, complejos, y para eso está la universidad justamente. Para preguntarse ¿Cómo estudio acá todo esto? ¿Cómo veo estos distintos factores? ¿Cómo no me dejo llevar por ese cúmulo de información?

«Hay un descreimiento generalizado en el otro
y en las instituciones.»

Volvamos a la sociedad ¿Y el liderazgo? ¿Antes no había líderes sociales a los que se les creía? ¿Se han diluido los liderazgos fuertes?
Por ahí hay líderes fuertes que aparecen, hay que ver cuánto duran, pero aparecen. Trump, por ejemplo, hay que ver qué pasa en las próximas elecciones, pero es un líder fuerte. Milei es un líder fuerte.  Ahora bien, aparecen esos liderazgos fuertes en un contexto donde hay una crisis de las tres instituciones invisibles que si no funcionan bien se hace muy difícil pensar el funcionamiento de las instituciones visibles como el Estado, la Iglesia. Que son la confianza, la autoridad y la legitimidad. La gente no confía en el otro. Hay un descreimiento generalizado en el otro y en las instituciones.

En los líderes se confiaba…
Reconstruir confianza no es fácil ¿Por qué se destruye la confianza? Bueno, porque en función de las nuevas tecnologías la gente no conoce a sus vecinos, se desplaza permanentemente, no trabaja más en el mismo lugar, no vive más en un mismo barrio. Cuando trabajabas en la fábrica o la oficina conocías a tus compañeros, podías confiar en ellos porque sabías quienes eran.

Hoy el chico del Rappi o de Uber no conoce a sus compañeros, tiene un trato muy esporádico con su cliente, una relación meramente comercial, donde uno siempre trata de tener ventaja, a diferencia de las otras relaciones humanas. En el comercio uno gana otro pierde. Difícilmente los dos hagan win-win. Pero sin embargo el comercio requiere de confianza. Cuando confiamos en otro en el comercio usamos la palabra “crédito”, que viene de “credere”, creer en el otro. En negocios se usa “fiduciario”, que viene de fe, “tengo fe en el otro”. Aparece algo muy complejo ¿Cómo pensar un mercado cuando un elemento esencial del mercado desaparece, que es la confianza? Bueno, si el Estado entra en crisis, las iglesias entran en crisis, instituciones encargadas de dar confianza, la justicia, entonces la confianza está complicada. Por otro lado, la autoridad (que ya hablamos).

No se confía…
 ¿Estos líderes fuertes se los ve cómo legítimos? Si sus propios seguidores te dicen, “bueno sabes que está loco”, “pero no le hagas caso”, “dice eso, pero no lo cree de verdad” ¿Dónde está entonces la legitimidad incluso de los líderes fuertes? No hablemos de los otros. Entonces ahí creo que hay un tema de una enorme complejidad y donde las redes sociales exacerban esto. Pero, como dijimos antes, no son las responsables. El problema viene por la disolución del lazo social.

«Y con la confianza se da la legitimidad y la autoridad»

En un momento de la charla entendí que tenés cierta expectativa y fe en lo futuro…
Yo tengo mis dudas. Pero que yo tenga mis dudas no significa que me tengo que enojar con esta realidad. Tengo que ver cómo trabajamos con esto y en ese sentido yo creo que la Universidad es una de esas instituciones que tiene mucho para aportar. Porque todavía la universidad tiene legitimidad. En general cuando las universidades dicen “esto es así”, hay mucho estudio atrás que respalda. que digan “esto es así”. Hay legitimidad cuando vos, como profe, requerís confiar en tus pibes y tus pibes confían en que lo que vos les estás diciendo es así. Mira, Kant dijo tal cosa y los pibes confían en que Kant dijo tal cosa. Y vos sabes que no les podés defraudar la confianza a los pibes.

Y con la confianza se da la legitimidad y la autoridad. Es un punto para trabajar mucho. Se da en la medida en que vos como profe sepas. Autoridad viene de Augere (latín), hacer crecer. Vos haces crecer al estudiante, pero el estudiante te hace crecer a vos, al enseñarte algo que no sabías. Cuando vos escuchas en serio al pibe de 17, 18, 19, qué le está pasando, por qué ese pibe siente esa fragilidad, por qué se siente solo, por qué. Y te hace crecer porque te hace entender un montón de cosas que vos no hubieras entendido. Entonces creo que la Universidad todavía hoy conserva la confianza, la autoridad y la legitimidad que son estas tres instituciones invisibles como para repensar la cosa.

¿Se puede trasladar esa relación universitaria docente-alumno a líder social-personas, sociedad, algo así?
Yo creo que no se puede trasladar. Pero ojo, porque si nosotros estamos formando dentro de la Universidad a un segmento donde se forman, en buena medida, los líderes, si esos líderes aprenden la confianza, la autoridad y la legitimidad hay un punto. Pero sobre todo pensar que las universidades no somos castillos aislados, una parte distinta del resto de la sociedad. Hay muchos puentes comunicantes.

Entonces primero tener en cuenta que la Universidad, y esto lo decía el Papa Francisco siempre, su función no es solamente formar cabezas. Es formar cabezas, manos y corazones. Por eso es que no me preocupa mucho la IA. Porque la IA forma una parte de las cabezas nada más. Pero las manos y el corazón no. Y lo que nos hace seres humanos son las tres cosas: el hacer, el sentir, el pensar. Y en ese sentido es que la Universidad no puede replegarse sobre sí misma, que este es otro tema. Y si querés lo hablamos otro día.

Gustavo Camps

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