Por Víctor Bruzzoni*
Redactor Especial

Para el gobierno nacional el anuncio de la presentación de su proyecto de reforma laboral es de vital importancia. Exige un tratamiento prácticamente exprés antes de finalizar el año. Por lo menos de media sanción. Se fundamenta en la “moderación” que implica dominar las relaciones laborales, ofreciendo certidumbre a empresarios y trabajadores.
Para la CGT que representa a los trabajadores, integrados por el triunviro de Jorge Sola, Cristian Jerónimo y Octavio Argüello y la CTA (Central de Trabajadores de la Argentina) no se les prestó atención a sus propuestas y objeciones. Para el gobierno se buscaría modernizar el mundo laboral, sin afectar sustancialmente la actividad de los gremios.
Descreído del argumento del gobierno, la CGT llamó de manera urgente a su Consejo Directivo para armar un “plan de acción”. Quieren llegar al debate parlamentario preparados. Se anticipa un futuro tenso y caliente. Por su parte, los abogados laboralistas, dicen que es un proyecto regresivo, inconstitucional y perjudicial para los trabajadores.
Ejes de la reforma
El borrador del texto -por lo que se conoce- plantea modificaciones sustanciales en las condiciones y modalidades laborales. Así, se habilita el reclutamiento a tiempo parcial, “libertad” de formas en las contrataciones. Pago en cualquier tipo de moneda aun en especie, fijando el salario por “productividad”.
Y, desde ya, flexibilización de la jornada laboral mediante la implementación de un “banco de horas” compensable. Vacaciones que permiten el fraccionamiento del descanso bajo determinadas condiciones. Y otro esquema de indemnización con la creación de un fondo de cese laboral –que paga el trabajador- y creación de otro “fondo de asistencia laboral” para hacer frente a las “contingencias” de los trabajadores.
También se intenta reducir la discrecionalidad de los jueces en los conflictos, fijando tasas de interés según el Índice de Precios al Consumidor. No se restringe el cobro de cuota sindical, pero se requiere que validen el gremio y el trabajador. Se limita la ultractividad de convenios colectivos (principio de continuidad). Y se regulan las asambleas en empresas.
La pulseada
Estos son, de manera abreviada, algunos de los intentos modificatorios del gobierno, a la espera de la elaboración de una contrapuesta. Esta modificatoria, por inconsulta, origina una grieta que termina velando las reales consecuencias de la reforma legislativa que quiere imponer el gobierno.
Los núcleos duros, tanto de la CGT como del gobierno nacional se enfrentan a una pulseada de nivel estructural única. La amenaza de precarización y quita de derechos es histórica. Nada conmueve al gobierno. Distintas experiencias del pasado moldean la realidad laboral y las encuestas semejan fantasía.
Un país con jurisdicciones provinciales de distinto calibre, quizá prefiera otro tipo de reforma en clave federal. Se avizoran intensos debates. El gobierno generará esperanza de “nuevos empleos”. Y el Congreso, con su reconfiguración, dará la clave para la continuación política a un país detenido, frente a un presidente que intenta gobernar sus últimos dos años.












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