De norte a norte, Por Víctor Bruzzoni, ¡Feliz 2026!

El fin de año nos invita a reflexionar

Balance de fin de año (Foto ilustrativa Pinterest

Balance de fin de año (Foto ilustrativa Pinterest

Por Víctor Bruzzoni*
Redactor especial

Aquí algunas prácticas. Dominados por la prisa, el consumo y las distracciones digitales del año, invitamos a repensar la forma en que vivimos. Concluye el calendario anual, identificados con patrones comunes: arrepentimientos, desconexión emocional, también vorágines de encuentros. En fin, está en nosotros determinar cómo continuar la vida.

Un balance nos lleva a repasar lo sucedido a lo largo del año. Aspectos positivos y negativos. Poder determinar cuánto logramos de lo que nos habíamos propuesto al inicio. Metas cumplidas y postergadas; si pudimos soltar aquello que nos molestaba para estar receptivos a nuevas propuestas. O si nos quedamos pegados sin poder arrancar.

Para algunos habrá sido un buen año.  Para otros no tanto. Y, para los demás, uno pésimo. En este caso, no hay que perder las esperanzas, de que el que viene será mejor. Porque tendremos en claro en qué fallamos y aprenderemos de ello.

Cuando tropezamos, tenemos que levantarnos para salir adelante y sobrevivir. Más allá de las dificultades. Cada caída es un nuevo desafío para lograr hacer las cosas de manera diferente. Las dificultades se superan mirando al futuro, no al pasado.

Balance

El balance personal es un modo de hablarse, de encontrarse. Es recomendable hacer una pausa y darse un tiempo de reflexión antes de iniciar el nuevo año. Hacer un alto en el camino para revisar lo que logramos, lo que nos habíamos propuesto, o cómo alcanzamos lo deseado. Estar presentes es la forma más simple —y poderosa— de análisis.

Es recomendable analizar lo personal separado de lo profesional. Intentar ser lo más objetivos posible. Evaluar por separado las amistades. El dinero. La salud. Los sentimientos. Sea cual fuere el saldo, siempre importa un aprendizaje de vida. Invertir en reales vínculos personales permite enriquecernos como personas.

Ser bondadosos con uno. Solemos castigarnos por lo que no hemos logrado. Esto desemboca en la frustración. Vivir nuestra vida sin mandatos externos, nos valoriza. La satisfacción no depende solo de los éxitos sino de aprender a disfrutar de los logros por pequeños que sean. Aprender de la experiencia para mejorar.

La propuesta es simplificar, entonces. Reducir lo innecesario. Permite enfocarse en lo verdaderamente valioso. Quizás, a partir de simples reflexiones, y evaluaciones personales, podamos transformar las prácticas cotidianas. Y esto nos ayudará a vivir de manera más consciente y auténtica ¡Buen año para todos!

*Abogado. Ex juez del fuero federal

Dejar una respuesta