Del País, Elecciones 2025, Opinión, Política, Por José Pepe Armaleo, Provincia

El verdadero enemigo es el neoliberalismo

Foto ilustrativa. Milei en la bolsa de Nueva York (EEUU)

Foto ilustrativa. Milei en la bolsa de Nueva York (EEUU)

El gobernador kicillof anunció que desdoblará las elecciones de medio término. La decisión presupone interna en el peronismo, pues el kirchnerismo prefería una elección unificada. En esta nota Armaleo llama a la unidad. Su espacio, el Centro de Estudios Sampay, donde se encuentran muchos militantes peronistas sobre todo, antes de ese debate ya pedia internas y que el gane conduzca y el que pierda acompañe. Advierte que si el campo popular se fractura, la ultraderecha, el gobierno nacional, se fortalece. Señala que “La reconstrucción nacional no puede esperar”, Pero también que “el hambre no espera”; y no exagera.

*Por José “Pepe” Armaleo

La decisión de desdoblar las elecciones bonaerenses no es un hecho menor.  Ni una simple jugada táctica. Es el emergente de un conflicto político de fondo que atraviesa a nuestro campo popular. Pero también una señal de alarma que nos interpela a todas y todos los que creemos en la necesidad urgente de frenar el avance del neoliberalismo.

Hoy, mientras Milei y Macri avanzan con una agenda que nada tiene que ver con las necesidades del pueblo trabajador, el peronismo se enfrenta a un dilema. Seguir enfrascado en disputas intestinas o asumir, de una vez por todas, la responsabilidad histórica de reconstruir la unidad nacional desde abajo, con el protagonismo de la militancia y las organizaciones sociales.

Porque la unidad no se declama. Se construye. No alcanza con invocarla en discursos o consignas vacías. La unidad verdadera se forja en el territorio. En la calle, en el trabajo conjunto. En la escucha activa y el respeto por las diferencias. Es un acto de voluntad política, pero también un ejercicio cotidiano de humildad, de madurez y de responsabilidad histórica.

“No hay proyecto posible sin cuadros comprometidos, redes de solidaridad y militancia consciente que transforme la bronca en acción colectiva.”

Se construye con hechos, no con gestos grandilocuentes. Con generosidad. No con imposiciones. Y solo la organización vence al tiempo. Porque los pueblos que se organizan, resisten. Y los que resisten, vencen. No hay proyecto posible sin cuadros comprometidos, redes de solidaridad y militancia consciente que transforme la bronca en acción colectiva.

La organización popular es la herramienta más poderosa para torcer el brazo de la injusticia. Para disputar el sentido común, para encarnar una esperanza concreta. Nuestro pueblo tiene paciencia, porque sabe de luchas largas, de postergaciones, de promesas incumplidas. Pero lo que no tiene —lo que no puede permitirse tener— es tiempo.

Porque el hambre no espera. Porque cada día sin respuestas es un día más de angustia para miles de familias que no llegan a fin de mes, pierden su trabajo, que ven cerrar su pyme, que dejan de comer para que coman sus hijos. La urgencia de la Patria doliente no admite más dilaciones.

Pero si el campo popular se fractura, Milei se fortalece. No es casual el intento de modificar las reglas de juego ni el cambio en el sistema electoral. Su objetivo es claro, y está en plena ejecución. Cada división, cada interna inconducente, cada gesto mezquino dentro de nuestras filas, abona el camino para que el neoliberalismo se consolide.

“La historia no perdona a quienes, pudiendo evitarlo, eligieron
el camino de la fragmentación.”

Si nos encerramos en disputas de aparatos o candidaturas personales, el hambre y la injusticia avanzan. Si nos dejamos arrastrar por la lógica del internismo permanente, será el pueblo quien pague las consecuencias. Por eso, más que nunca, necesitamos que la política esté a la altura del pueblo que dice representar.

La historia no perdona a quienes, pudiendo evitarlo, eligieron el camino de la fragmentación. Es tiempo de construir unidad con coraje, con inteligencia, con amplitud y con una brújula clara: que primero está la Patria, después el movimiento y por último los hombres y mujeres. La reconstrucción nacional no puede esperar. La tarea es urgente, pero posible.

Y solo será realidad si somos capaces de reencontrarnos en un mismo horizonte: justicia social, soberanía política, independencia económica. Pan, paz y trabajo para todas y todos. Esa es la verdadera batalla que tenemos por delante. Todo lo demás, es secundario. “La historia no se borra, la memoria no se clausura, la justicia no se negocia y la soberanía no se entrega”.

*Abogado, Magister en Derechos Humanos, integrante del Centro de Estudios de la Realidad Política y Social Argentina Arturo Sampay

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