El profesor de historia, Walter Sánchez, vecino de Villa Adelina, a propósito de la celebración de la Noche Buena y la Navidad, señala una serie de datos históricos que remiten al origen pagano de la celebración. También recuerda que como la cristiana, muchas otras creencias y civilizaciones, celebraron es estas fechas a sus dioses encarnados en el sol, la fertilidad o las lluvias.
Por Walter Sánchez*

Cada 25 de diciembre, feriado, aprovechamos a juntarnos en familia. Según la creencia cristiana estamos festejando el nacimiento de Jesús, el hijo de Dios, que se sacrifica para salvar la humanidad. Ahora bien, desde un punto de vista estrictamente histórico el 25 de diciembre, la Navidad, tiene un origen pagano.
Estamos festejando el ascenso y triunfo sobre la oscuridad del dios romano ‘Sol Invictus’. Primero un año clave, 270 DC, y luego un nombre: Aureliano. Corría el año 270 DC y el imperio romano hacía décadas que estaba sumergido en una profunda crisis política, económica y social conocida como «la crisis del siglo III».
Eran años donde los ejércitos, no el Senado como dictaba la ley, nombraba (y derrocaba) emperadores. Eran años de conspiraciones: los asesinatos eran moneda corriente, los ‘gobernadores’ rompían relaciones con Roma y fundaban su propio reino. Así surgió el reino de Palmira, formado por las provincias orientales de Siria, Palestina, Arabia Pétrea, Egipto y algunas ciudades de Asia Menor.
En occidente se crea el Imperio Galo que comprendía Galia, parte de Germania, Hispania y Britania. El poderoso imperio se partía en mil pedazos. La crisis toca fondo cuando en octubre del año 270, un ejército palmirense de 70.000 soldados hombres invade Egipto y prohíbe exportar granos a Roma. La hambruna invade la capital por primera vez.
En este contexto las legiones romanas de la provincia de Panonia (Servía, Hungría, Eslovaquia, Austria, Croacia) nombran emperador a su general, Aureliano, contra el candidato del Senado, Quintilo, hermano del emperador fallecido Claudio.
“Mientras la oficialidad le rezaba al dios de la guerra Marte,
los soldados adoraban a un dios menor Sol Invictus.”
En una breve guerra civil Aureliano toma el poder. Gobernará desde 270 a 275. Su reinado será exitoso en términos militares, derrotará a los díscolos reinos de Palmira y Galia. Luego retomará el control de Egipto y terminará con la hambruna. Derrota a los godos, jutungos, sármatas y vándalos. Y trae estabilidad en las fronteras.
Sin embargo, el principal desafío fue de naturaleza política. ¿Unir a los romanos?, ¿Cómo superar «la grieta»? ¿Cómo recomponer los lazos sociales destruidos por décadas de guerra civil? Para esto hará una jugada política magistral: utilizará la religión como elemento cohesionador. Mientras la oficialidad le rezaba al dios de la guerra Marte, los soldados adoraban a un dios menor Sol Invictus.
Aureliano era consciente de que los soldados se habían convertido en un factor político clave para mantener la unidad del imperio. Si quería mantenerse en el poder debía establecer vínculos con ellos. Será el ejército la institución que dará estabilidad política al imperio a base de sangre y acero. Atrás quedaron los tiempos del Senado y la guardia Pretoriana.
Con esto en mente fortalece la posición del dios del Sol, como la principal divinidad del panteón romano. Su intención era dar a todos los pueblos del Imperio, un solo dios en quien ellos podrían creer sin entrar en contradicción con la adoración de otros dioses. Su festividad empezara el 22 de diciembre y terminaba el 25.
“La palabra «Navidad» proviene del latín «nativitas», que significa natividad,
o sea, «nacimiento»
Durante Aureliano, y los sucesivos emperadores, el culto al dios sol se convertirá en la religión oficial dentro del imperio. Hasta la imposición del cristianismo como religión del Estado. Bajo Constantino primero y Teodosio después, en 380, que impondrá el cristianismo niceno.
La palabra «Navidad» proviene del latín «nativitas», que significa natividad, o sea, «nacimiento» y se refiere al nacimiento del Sol Invictus celebrada el 25 de diciembre. No se sabe exactamente en qué año es la resignificacion de este día, quizás no haya una fecha exacta, pero si un largo proceso de adaptación de la religión cristiana a las creencias de la sociedad romana.
La razón es simple, no se puede suprimir, así como así, una fiesta tan popular entre los ciudadanos romanos. La nueva religión es la que debe adaptarse a las viejas costumbres. No es el objetivo de este artículo hacer un estudio histórico. Ni generar un debate teológico. No es una impugnación sobre la existencia de Dios.
Solo intentamos señalar que los discursos religiosos, como otros tantos discursos sociales, son construcciones. Y son construcciones de poder, sobre todo cuando se construyen desde el Estado. Hay innumerables ejemplos de otras civilizaciones que celebraban el natalicio de un dios importante el 25 de diciembre.
Por ejemplo, los aztecas celebraban el advenimiento de Huitzilopochtli, dios del sol y de la guerra. Los incas el Inti (también dios del sol). Los pueblos germanos y escandinavos a Freyr Dios del Sol, la lluvia y la fertilidad. Cuando levantemos la copa el 24, a las 23:59, recordemos el origen pagano de nuestra celebración ¡Feliz Sol Invictus!
*Profesor de Historia (UBA)










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