Por Víctor Bruzzoni*
Redactor especial
El “Complejo Penitenciario Federal” de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, conocido popularmente como la “Cárcel de Devoto” o penitenciariamente como la “ex Unidad 2” ocupa una manzana completa conformada por las calles Bermúdez, Nogoyá, Desaguadero y Pedro Lozano. Todo Devoto, y Monte Castro, crecieron residencialmente a su alrededor.
Recientemente, un acuerdo entre la Ciudad Autónoma de Bs As y el gobierno nacional hará que el gran complejo penitenciario, deje de funcionar en ámbito de la Capital Federal Argentina. En tanto, se trasladan paulatinamente los alojados, en tandas, a la Cárcel de Marco Paz que, según informaron, ofrece mejores condiciones.
Hace un siglo, decidida la obra de la cárcel, la construcción avanzó rápidamente y culminó con su inauguración el 2 de mayo de 1927 en un edificio único, conformando a su alrededor un complejo penitenciario, con ocho pabellones paralelos, ubicados a uno y otro lado de una galería central de comunicación.
Originalmente, los terrenos pertenecieron a la tradicional familia Visillac, del partido de San José Flores, que en 1888 pasó a jurisdicción de la Ciudad. Los donaron -en principio- para hospital. Modificado el destino por medio de un decreto de 1923, se hizo prisión para detenidos en proceso judicial que, en ese tiempo, desbordaron las alcaidías comisariales.
“La idea inicial consistió en levantar un penal en algún
terreno periférico de la Ciudad (…)”
La idea inicial consistió en levantar un penal en algún terreno periférico de la Ciudad, lejos de las áreas más urbanizadas. Se planeó construir una prisión cerca del Cementerio del Sur, en Parque Patricios. Otro plan planteó hacerlo cerca del Cementerio de la Recoleta. Una idea más ambiciosa, fue levantar la cárcel cerca del Hospital Tornú.
En ese último lugar, en el parque de Agronomía, están hoy el Club Comunicaciones y el Barrio Rawson (conocido como “el triángulo de Agronomía”). Este proyecto de 1911, tenía mucho apoyo mediático y oficial, y nombre propio, Cárcel del Parque. Además, estaba diseñado por los prestigiosos arquitectos Antonio Buschiazzo y Juan Carlos Buschiazzo
Estos arquitectos habían creado edificios emblemáticos de Buenos Aires. Pero ese proyecto se frustró. Y, frente a la necesidad de contar con un predio para el albergue de presos ligeros (contraventores), dominó la idea y Devoto triunfó. Paralelamente ocurría la llegada de inmigrantes europeos en busca de nuevos destinos en el Río de la Plata.
Entonces, el incremento poblacional de la Ciudad produjo el aumento de delitos menores, como la vagancia, el juego clandestino y la prostitución. Pero pronto el destino del establecimiento se transformó. Sería otro: cárcel de “encausados”. En el año 1957, pasó al ámbito del Ministerio del Interior y comenzó a alojar delincuentes comunes.
Esto último incrementó su impacto negativo sobre el entorno residencial del barrio. Entonces el lugar se llamó “Instituto de Detención de la Capital Federal, Unidad 2”. Devoto, urbanísticamente, era entonces una zona de quintas; poco después, el arrabal se transformó y se denominó “barrio Ricardo Pristupluk”
Complejo penitenciario
A partir de 2007, la cárcel de Devoto tuvo la denominación oficial de “Complejo Penitenciario Federal” de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Detrás de sus enormes muros, la cárcel conserva algunos de los episodios más importantes y otros dolorosos de la historia argentina, sin excluir cuestiones políticas en los efervescentes años ´70 del siglo último.
El 25 de mayo de 1973 se produjo “el devotazo”. Héctor J. Cámpora, entonces mano derecha del proscripto Juan Domingo Perón, acababa de asumir la presidencia del país. Y, aunque estaba en sus planes, fue presionado por grupos de la Juventud Peronista y de izquierda para liberar sin trámite a todos los considerados “presos políticos” del penal.
Miles de manifestantes se movilizaron hasta la cárcel y rodearon el predio, Reclamaban que soltaran de inmediato a todos aquellos encarcelados sin esperar “la vía legal”, mediante una ley de amnistía aprobada por flamante el Congreso Nacional, tras el fin de la dictadura autodenominada, Revolución Argentina, que inició Juan Carlos Onganía (1914/1995).
Otro de los eventos, marcados en las páginas del penal, fue la Masacre del Pabellón Séptimo, el 14 de marzo de 1978. Conocida también como “el motín de los colchones”. Resultó una de las mayores tragedias en la historia de las cárceles argentinas. Entre 60 o 65 internos murieron por asfixia, quemaduras o baleados. Otros 85 resultaron heridos por la combustión de colchones.
Entre los muertos de ese trágico episodio está Luis María Canosa, músico platense, voz de una banda de los 60, “Dulcemembriyo”. Canosa, además, era amigo del Indio Solari. El legendario intérprete de “Los Redondos” incluyó a Canosa en dos de sus canciones: “Toxi taxi”, y “Pabellón séptimo (relato de Horacio)”, donde se refiere explícitamente al motín.
La última dictadura
Entre 1976 y 1983, tiempos de la última dictadura cívico militar, la cárcel también funcionó como centro clandestino de detención. A alrededor de 1.200 detenidos ilegales los “blanquearon” en Devoto. Esto para evitar la condena de la comunidad internacional por el plan dictatorial de desaparición de personas y las violaciones a los Derechos Humanos
De hecho, organismos de Derechos Humanos cuestionan la mudanza de la cárcel. Es que el edificio de la Cárcel de Devoto ha sido declarado sitio de la memoria, porque allí la última dictadura cometió crímenes de lesa humanidad. Por otra parte, también se cuestiona el alejar a los presos de sus familias, si el traslado se hace a una provincia.
Presos de peso, conocidos de la historia criminal argentina, como Carlos Robledo Puch, Arquímedes Puccio, los hermanos Schoklender y Luis “El Gordo” Valor (que además protagonizó una de las fugas más recordadas en septiembre de 1994), pasaron por el edificio. La “Garza” Sosa fue otro de sus anfitriones.
Dentro de la cárcel funcionaron una escuela primaria para adultos; el Centro de Educación Nivel Secundario (CENS) Nº 24; y una sede del Centro Universitario Devoto (CUD) de la Universidad de Buenos Aires (UBA). También hubo talleres productivos de panadería, sastrería, herrería, carpintería y automotores, entre otros.
Y posee un Hospital Central Penitenciario, preparado para urgencias de mediana complejidad y áreas de salud mental. También funcionaba allí, la sinagoga Sefer Jaim desde 2006. Por el anunciado cierre del complejo seguramente muchas de las actividades educativas y religiosas mermarán o dejarán de prestarse.
Marcos Paz
Los 1.500 presos que se alojan, en esta casi centenaria prisión, comenzaron a ser trasladados, progresivamente y con fuertes operativos de seguridad, conforme el perfil criminológico de cada detenido, con recorridos terrestres y custodia. El “Complejo Penitenciario Federal VIII de Marcos Paz” está en la provincia de Buenos Aires.
Según la información oficial, Marcos Paz tendrá capacidad para 2.240 detenidos. Contará con cuatro unidades de alojamiento, área de salud, espacios para visitas, gimnasio, salas de videoconferencia y sectores destinados a talleres educativos y capacitación laboral. Incluirá canchas de fútbol, huertas y cinco sectores independientes de alojamiento.
Y la cárcel de Devoto hacia fin de año, será parte del pasado del barrio con sus historias. Aunque tal vez quede en el olvido, y en desuso, esa frase que se atribuye a Carlos Bilardo en 1969, tras el tumultuoso partido Estudiantes-Milán, por la Copa intercontinental: “En este país no hay alternativa: ganás y vas a la gloria, o perdés y vas a Devoto”.













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