Arte, Literatura, Opinión, Por Rubén Darío Gasparini, Vicente López

Las epopeyas de lo cotidiano de Victorio Pirillo

Victorio Pirillo y Rubén Darío Gasparini en el Museo Gasparini en San Antonio de Areco, que recuerda al padre del escritor: Osvaldo Gasparini (artista, ilustrador)

Victorio Pirillo y Rubén Darío Gasparini en el Museo Gasparini en San Antonio de Areco, que recuerda al padre del escritor: Osvaldo Gasparini (artista, ilustrador)

Por Rubén Darío Gasparini*

Tres novelas que merecen el honor de la pluma, parafraseando a Leopoldo Marechal, componen la novelística de Victorio Pirillo. Refiero que la vastedad de hechos históricos, de documentación y episodios ficticios pero verosímiles, me obligan a componer un epítome de lo que me produce la lectura de una magnífica saga.

“Espartaco y su legión de rebeldes y anarquistas” (2016), “Simón Bolívar en el infierno de Dante” (2022) y “Francisco de Miranda, el verdadero libertador” (2024). Ejemplos de la “nueva novela”, la de mediados del siglo XIX y las dos primeras décadas del siglo XX: Ulises, de Joyce; Rayuela, de Cortázar; Las venas abiertas de América Latina, de E. Galeano; Adán Buenos Ayres, de L. Marechal, entre otras celebridades de la narrativa universal.

En cada novela de Victorio Pirillo se descubre interés por concebirlas como una epopeya de lo cotidiano, en donde predomina el simbolismo, se visibilizan las influencias y se interpelan diversas descripciones de la lingüística.  Su lectura me remite a Eduardo Mallea en “Notas de un novelista” (1954), donde subraya que la ficción, en la novela, demuestra que puede ser más veraz que la historia, ya que además de recoger y recopilar, se prueban los hechos.

“Cada novela ilumina la inteligencia del lector y azuza emociones.”

Y Victorio Pirillo ostenta la virtud de transmitir los hechos históricos en ficción gracias a una imaginación creadora y extraordinaria solvencia intelectual. Cada novela ilumina la inteligencia del lector y azuza emociones. Se entrevé un cuestionamiento de los modos de significación y de representación para lograr la verdad por refracción y ser un paladín en la lucha por la verdad, como señaló Leopoldo Lugones.

Su literatura es la historia desde la Roma de Lúculo hasta el 1830 de Simón Bolívar, donde exhuma y reivindica al verdadero libertador Francisco de Miranda. Es difícil encasillar cada una, pero se admite que se ubican en la novela de no ficción (non fiction novel), denominada “próxima al reportaje”.

Si bien es cierto que la novela actual desecha los preconceptos teórico-literarios, no es menos cierto que la teoría se ajusta convenientemente, habida cuenta de que el estilo permite encuadrar cada obra en la modalidad conversacional, que consiste en narrar como si fuera una manifestación de oralidad, reflejando abundantes lecturas y superlativa formación aún cultural.

Pirillo y Gasparini

“Victorio, con destreza expresiva, introduce en la narración un elemento ilusorio,
mezclando lo real con lo fantástico (…)”

La circularidad narrativa traza el perfil de un estilo fluido, trabajado con la difícil facilidad con que se hacen las cosas en arte para que duren siempre, parafraseando a Fermín Estrella Gutiérrez. Esas descripciones directas de hechos y personajes, en tiempo verbal presente, actúan como sustento de la coloquialidad. Cada una de las novelas es un macrocosmos cuya textura de novela experimental la convierte en obra maestra-

Y, como toda obra maestra, se construye en una escuela de construcción literaria, dotada de capacidad para provocar el extratexto. Se me ocurre que, así como en “Rayuela”, Cortázar compone una tabla para leer su novela, en la obra de Pirillo hay un orden de lectura para interpretar en su conjunto: primero está “Espartaco”, le sigue “Simón Bolívar en el infierno de Dante” y culmina con “Francisco de Miranda, el verdadero libertador”.

Para cerrar, considero menester mencionar el realismo fantástico (el de Borges y el de Bioy Casares), pues Victorio, con destreza expresiva, introduce en la narración un elemento ilusorio, mezclando lo real con lo fantástico; en resumen, categóricamente, la novelística de Victorio Pirillo es un dechado de méritos literarios y extraordinarios.

*Escritor, crítico literario, difusor cultural, vecino de San Antonio de Areco

Dejar una respuesta