Por Guillermo Di Menna*

El municipio retira bancos y deriva a quienes viven en la calle a la Ciudad de Buenos Aires (CABA), sin contar con paradores propios.
Hace unas semanas alerté sobre una realidad que se percibe a diario en las calles. La presencia de personas en situación de calle, algunas con conductas que ponen en riesgo su propia vida y la de los vecinos.
Un caso concreto era el de una pareja que solía instalarse en un banco frente al bar Fiorire. Ese espacio se había convertido en un punto de convivencia. Una “ranchada” donde compartían el día, en medio de la indiferencia de unos y el malestar de otros.
La respuesta del municipio fue retirar el banco y reforzar la presencia de la Guardia Urbana, tanto motorizada como de a pie. Sin el banco, la pareja se trasladó a otro punto cercano. El lugar fue reemplazado por un “bicicletero”.
La pregunta es por qué las autoridades municipales insisten en desconocer el problema. Llama la atención la postura de la intendenta Soledad Martínez, que en continuidad con la gestión de Jorge Macri no avanza con la instalación de un parador municipal similar a los que existen en la Ciudad de Buenos Aires (CABA).










Dejar una respuesta