La concejala, Marilina Silva (54), vecina de Rincón de Milberg es una referencia en materia de política cultural local en Tigre. Su formación y expertise comenzó a delinearse en bibliotecas populares. Es reconocida gestora cultural. Y en esta entrevista explica que Tigre es una sumatoria de identidades culturales; a las que se suma el turismo, además.
Silva descree de la cultura que se reduce al entretenimiento. Pondera la planificación Y en la charla, además, desarrolla los ejes de gestión que valoran la construcción de teatros, el reconocimiento al aporte del artista local –inclusive por encima del espectáculo comercial nacional- y una territorialidad que tiene en cuenta la matriz identitaria de cada localidad.
¿Qué ejes se plantean para gestionar la cultura en un municipio como Tigre?
En principio cuando uno habla de lo cultural lo primero es empezar por hablar de un plan. En nuestro caso está pensado con una mirada estrictamente territorial, entendiendo el territorio con todas sus características propias. Porque independientemente de que cada localidad que compone el partido es Tigre, también cada una tiene su propia matriz identitaria. Por ejemplo, la gente de Don Torcuato no sabe lo que es una sudestada. La de El Talar, tampoco. Los vecinos de Rincón no tenemos un tren. Estas cuestiones, propias del territorio, van forjando las identidades culturales, así se forjan las sociedades. Es una mirada antropológica: el ser humano está forjado al paisaje.

Tigre es la suma de muchas identidades
¿Los ríos de Tigre también no? Sigo tu explicación…
Y la presencia del río, en el caso de los ribereños, también genera una convivencia con la naturaleza. Que también se manifiesta y se termina ilustrando en las expresiones artísticas. Y hay otros hitos en otras localidades. Pacheco, con la llegada del tren, el casco, la presencia de Ángel Pacheco. Se van forjando esas identidades. Y hablar en plural no es una moda. Tiene que ver con la idea de que no hay un rasgo identitario único que defina al tigrense.
Nace de la multiplicidad…
Seguramente la multiplicidad de estos factores que hablábamos es esa matriz que, en definitiva, es Tigre. Es la suma de muchas identidades y es lo que pasa también en el resto de la provincia de Buenos Aires. También Tigre, a partir del desarrollo urbano, ha recibido nueva población, con lo cual eso va modificando y es algo en un permanente cambio, por eso siempre hay que estar muy atento y en un plano de gran observación.
Entonces qué ejes o dimensiones amerita esa multiplicidad…
Nosotros trabajamos todos los planes que presentamos cada año. Que, por supuesto están estudiados, discutidos, hablados y acordados con el intendente, Julio Zamora. Tenemos tres ejes que respetamos en cada acción que planeamos. Nuestros planes de trabajo se rigen en la territorialidad, como dijimos recién. Tener una mirada equitativa es pensar el territorio en su contexto. Mucho de lo que hacemos es itinerante. Si pensamos en una actividad establecemos ciclos con la idea de que llegue a todos los vecinos de Tigre en su totalidad.

“Y ponemos en valor a nuestros artistas locales.
La gestión se destaca por esto.”
Esa visión dispara múltiples actividades también…
Eso es la territorialidad. Por eso, hay miles de ejemplos. ciclos de peñas, milongas, infantiles, humor, El factor de la identidad es el segundo eje. Con esa multiplicidad de variables, como contaba, a mí me gusta hablar de “matrices” identitarias. Respetamos entonces la diversidad entre un lugar y otro. Y ponemos en valor a nuestros artistas locales. La gestión se destaca por esto.
¿Y esto de qué manera se concreta?
Bueno, contratándolos. Para nosotros la cultura no es “entretenimiento”. Es un factor de convivencia que genera cambios, forma y transforma. Y también lo enmarcamos en un plan de desarrollo económico. Es verdad que no le cambiamos la economía a nadie, pero sí, al contratar artistas locales, activamos el motor de las economías culturales, contratandolos por sobre grandes eventos. Eso también distingue a la gestión Y hay un tercer eje, que es la accesibilidad cultural, que básicamente es el acceso a la cultura como derecho. Nosotros hablamos de justicia cultural.
¿Cómo equiparan la oferta nacional, comercial, en espectáculos, con la local?
Mira, como en todo plan de gobierno, la palabra clave es “coherencia”, tener correlato entre lo que se piensa y hace. Y esto no es retórica. Las políticas públicas se instalan cuando se sostienen a partir de la decisión política. El Intendente Julio Zamora, con quien, insisto en esto, hemos muchas veces hablado sobre estos temas y sobre la importancia que también el gobierno local le da a la cultura, ha decidido hacer una gran inversión en obra pública en materia cultural. Y puntualmente me refiero a los teatros, por sobre un gasto más efímero como podría ser un recital en un playón. No es ironía hacia nadie, son distintas formas de pensar la política cultural.

“Cuando vos agotás localidades en un día, quiere decir que
definitivamente la gente lo valora y lo elige.”
La cultura perdura…
El teatro (se refiere a la sala teatral, no al género artístico) termina siendo el patrimonio cultural que va a trascender muchas generaciones e inclusive muchos gobiernos. Porque la cuestión cultural, sin inversión, es un puñado de buenas intenciones. Y ahí volvemos al aspecto de la coherencia. Si realmente crees en la cultura como motor, ahí tiene que haber inversión acorde al desarrollo. Con lo cual, un teatro abierto genera trabajo. ¿Y para quién? Para los artistas locales, para los artistas dentro del circuito comercial. Se hace con reglas claras.
Nosotros, para los artistas locales tenemos un tarifario, un nomenclador de contratación. Funciona para todas las actividades. Entonces, eso nos permite tener también nuestra proyección económica de gastos y demás. Y le permite al artista planificar también su economía en función de cómo es el vínculo contractual con el municipio. Y ponemos en el mismo escenario, con la misma estética y la misma técnica, a un artista nacional del circuito comercial, como al vecino que desarrolla una expresión artística.
¿Cómo es la gestión con los artistas locales?
Empezamos a hablar de caracterizaciones y de masas de públicos, de mapas de públicos. El Teatro de Benavidez tiene sus rasgos identitarios. Aparece la multiplicidad que hablábamos antes. Propuestas artísticas que prevalecen por sobre otras, en función de lo que la gente elige, ni más ni menos. Y eso te lo da la boletería. Cuando vos agotás localidades en un día, quiere decir que definitivamente la gente lo valora y lo elige. Lo importante es lo que la gente elige. Y vuelvo con el tema de los ejes que rigen nuestros planes de cultura: territorialidad, identidad y justicia cultural.

“(…) hay un concepto de cultura participativa donde el vecino deja de ser
espectador y pasa a ser protagonista”
Resulta una agenda muy variada…
En el Concejo Deliberante todos los jueves tenemos una peña; los miércoles milonga; los domingos jazz también. Cada 15 días tenemos Domingos de Peña, en distintas plazas. Una vez al mes la peña nocturna. Una vez al mes la gran milonga gran. Todos los viernes el ciclo de jazz. Los sábados el ciclo de rock. Tenemos fiesta ochentosa. Todo esto está protagonizado por artistas locales. Entonces, también hay un concepto de cultura participativa donde el vecino deja de ser espectador y pasa a ser protagonista. Están las orquestas infanto juveniles…
Un semillero de músicos…
Tenemos un programa de siete orquestas infanto-juveniles que reúnen a más de 500 familias. Este programa es realmente algo que nos da siempre enormes satisfacciones. Imaginate que está cumpliendo 16 años y lo hemos visto crecer. Es una propuesta colectiva que alberga a chicos de distintas localidades porque están emplazadas en siete localidades distintas. En definitiva, también es un despertar vocacional ¿Cuántos de esos chicos serán músicos? ¿Cuántos abrazarán el instrumento como su vocación de vida? Incluso algunos ya están unos cuantos en los conservatorios. Entonces, bueno, eso es una tarea cumplida.
Tigre recibe mucho turismo, hasta extranjeros ¿Qué lugar ocupan en materia cultural?
Lo que más ilustra son los circuitos turísticos. El delta desde la estación fluvial, como lugar de encuentro, de llegada y partida. Todo ese circuito, los tigrenses le decimos “la vuelta del perro” (risas) el circuito de la costa. El Paseo Victorica, el puerto de frutos, un ícono de todos nosotros. El Boulevard Sáenz Peña, que es una expresión de los últimos 15 años. Yo recuerdo cuando empezaron a instalarse porque mis abuelos eran de esa zona, y mi abuelo era portuario. Hoy hay una convivencia perfecta.

“(…) el derecho al acceso al bien cultural lo tienen t
odos los tigrenses.”
Me hablabas al comienzo del eje de acceso cultural…
Tratamos de abarcar todos los gustos, propuestas múltiples y de manera equitativa. Sabemos, obviamente, que hay propuestas que funcionan más en un lugar que en otro, pero la oferta siempre está porque el derecho al acceso al bien cultural lo tienen todos los tigrenses. Esto es nuestro mayor desafío. Tenemos un equipo de trabajo muy comprometido somos gente de Tigre que transitamos Tigre hace muchos años, vivimos acá y abrazamos lo público como una vocación absoluta. Es nuestra vida de verdad.
El derecho a la cultura se equipara con el derecho a la salud, educación, hoy todos tan en tela de juicio…
Esta construcción de teatros, el de Benavidez, es un disparador absoluto para entender cómo la gente en el teatro se encuentra, y no es invalidar el desarrollo de otras propuestas privadas al contrario el ejercicio de lo público tiene que convidar contagiar y empujar al privado a que también se desarrolle. Además, un teatro abierto genera trabajo, impulsa la economía local. Pasó con el teatro de Benavidez y va a pasar lo propio cuando se inauguren los teatros de Don Torcuato, El Talar. Pasó hace pocos meses cuando se inauguró la sala de Rojas. Y esto lo digo en voz alta: Tigre es el único municipio que mantiene la entrada gratuita para el vecino de Tigre. Ahí se concreta la territorialidad, la equidad , aplicando un principio de simplicidad: muchos vecinos pueden pagar la entrada, pero muchos no. Entonces cuando se le dice “buenas noches vecino, bienvenido”. Ahí aparece el Estado como regulador de la equidad.











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