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Otra semana complicada en el juicio por Maradona II

El abogado Fernando Burlando (Foto Ilustrativa France 24)

El abogado Fernando Burlando (Foto Ilustrativa France 24)

Por Víctor Bruzzoni
Redactor especial

La semana anterior, Leopoldo Luque había presentado un power point para relatar ante los jueces del TOC N°7 de San Isidro, sobre el análisis forense al cuerpo del “Diez”. Con la hija de Maradona, Giannina, en la Sala, se mostraron imágenes del cadáver.  El hecho provocó la descompensación de la mujer y se suspendió la jornada.

Luque solicito disculpas. Fernando Burlando, por su parte, solicitó asistencia médica y criticó la decisión de proyectar el material: “Por un acto de decencia podía haber anticipado qué iba a pasar y esto no hubiese ocurrido”, dijo. Ante la reacción, Luque intentó calmar la situación: “Pido perdón, no fue mi intención”, reiteró.

Tras el episodio, los magistrados Alberto Gaig, Alberto Ortolani y Pablo Rolón, resolvieron que el médico declare al inicio del siguiente encuentro. Los abogados. Fernando Burlando y Francisco Oneto (Luque), protagonizaron un fuerte altercado que, por momentos, amenazó con derivar en un enfrentamiento físico.

Se llamó a declarar a Julio Soria. El custodio y único testigo esperado esa jornada. A medida que avanzaban las preguntas de los fiscales Cosme Iribarren y Patricio Ferrari, las respuestas eran evasivas, sembraba dudas sobre el papel del neurocirujano Leopoldo Luque, en los últimos días de vida de la leyenda del fútbol.

Ambiente tenso

La impasibilidad del testigo, frente a los cruciales interrogantes, pronto indispuso a los abogados defensores. Burlando le recordó a Soria la obligación de “decir la verdad bajo juramento”. Oneto interpretó el comentario como una forma de coerción hacia su cliente, y se provocó un áspero cruce verbal entre ambos abogados.

La verborragia y los exabruptos personales acapararon la atención, no sólo del Tribunal sino de las fuerzas de seguridad y los presentes. Según testigos, las palabras incendiarias de Oneto que le sugirió a Burlando que «vaya al Bailando», marcó un punto álgido en su altercado, que quedó a centímetros de tornarse físico.

La reacción de los jueces fue rápida. Declararon un cuarto intermedio. Durante este intervalo, ambas partes se encontraron cara a cara en el pasillo del tribunal, seguidos de cerca por sus respectivos colaboradores. Finalmente, el presidente del tribunal, Gaig, logró amonestó privadamente a los abogados, y amenazó con expulsarlos de la sala.

El ambiente continuó tenso. Se pasó al cuarto intermedio. Antes, otro de los jueces, Ortolani, justamente, el magistrado Ortolani, advirtió a los presentes: “A este ritmo va a ser complicado terminar el juicio en el tiempo que lo pensamos al principio. Los invito a que hablen en el cuarto intermedio entre ustedes”.

La advertencia reflejó, además de lo ocurrido, la complejidad del cronograma y la cantidad de testigos pendientes. Quedó pendiente, la declaración del psicólogo Carlos Díaz, que había pedido ampliar su indagatoria por segunda vez, en lo que va del nuevo juicio.

Jueves 16: declara Pomargo

Maximiliano Pomargo, acompañó al “Diez” durante sus últimos años. Secretario privado del ex DT. Estuvo detrás de cada paso y decisión en su vida. En su declaración contó la interna de los imputados y complicó a la psiquiatra Cosachov.  Fue un testigo esperado. Es el único que supo -o debería saber- qué pasó en los últimos meses de la vida del ex DT.

La audiencia incluía la ampliación indagatoria de Carlos Díaz, el psicólogo también imputado; pero en el cierre se vivió un momento de máxima rigidez. Durante el interrogatorio a Pomargo, un comentario del juez Gaig sobre el testigo provocó la reacción de las defensas, que pidieron un cuarto intermedio para analizar su recusación.

Las defensas consideraron que el magistrado había adelantado una valoración sobre la responsabilidad de los imputados. No avanzó. El tribunal ordenó que siga declarando el secretario de Diego. Llevaba 6 horas de testimonio. Burlando, entonces, pidió contexto sobre sobre un chat (ya expuesto) de Pomargo.

Allí el testigo decía: “Que Gianinna no se lo lleve (a Diego) o todos perdemos el laburo”. El juez Gaig, entonces, le advirtió que podía no responder, ante la posibilidad de autoincriminarse. El magistrado dijo una frase que causó malestar en las defensas: “La respuesta a esa pregunta podría incrementar el riesgo sobre la responsabilidad médica”.

El día fatal

El testigo relató que el 25 de noviembre Llegué 10:30 como siempre. Afuera estaba la seguridad, Coria, tomando mate con la cocinera y la enfermera. Nos pusimos a tomar mate. Sabíamos que venían Agustina y Díaz, así que en ese momento íbamos a aprovechar para que le dieran la medicación y tener una excusa para entrar al cuarto”.

Al ser inquirido por el fiscal Ferrari, sobre sí supo cómo había pasado la noche el Diez, contestó: “No pregunté cómo fue la noche. No es que no me interesaba si durmió o se levantó. Pero no me acuerdo si pregunté”. A preguntas si había visto mal al astro ese día, insistió el testigo: “No me acuerdo”. Si dijo que vio a Maradona muy hinchado.

“El 16 le avisé a Agustina que estaba hinchado. También a Luque y a un enfermero. Estaba enojado la última semana. Cuando yo avisé lo de la hinchazón me dijeron que era porque estaba acostado”. En detalle, dijo que Maradona tenía muy hinchada la cara y que estaba preocupado. También contó que le había visto las piernas hinchadas.

“No recuerdo si me dieron alguna devolución los médicos sobre la situación. El 18 yo ya no estaba”, les contestó a los jueces que preguntaron, para ordenar su testimonio. Los jueces le advirtieron que intentara hacer un esfuerzo para contar la historia con detalles. El secretario de Maradona responsabilizó a Cosachov de la internación domiciliaria.

La grabación

Es decir, expresó que la internación domiciliaria era psiquiátrica, que le correspondía a Cosachov encargarse. También que era a ella a quien le escribía si pasaba algo y quien tomó la decisión de echar a los acompañantes terapéuticos del domicilio. También reveló

que él grabó la reunión en la Clínica Olivos donde se discutió la internación domiciliaria.

“Yo grabé la reunión donde se definió la externación. Las hijas me habían pedido que esté, entonces yo le avisé a Diego y él me pidió que la grabara. Me dijo: ‘Seguro me van a querer internar’. Y la grabé”.  “Se grabó la segunda internación, de la primera yo no participé. En esa reunión ya se estaba definiendo la externación, Diego se iba al otro día”, declaró.

El juez Alberto Ortolani hizo una pregunta que Gianinna, presente en la Sala, le agradeció con gestos desde su lugar: “Si la internación ya estaba definida ¿Por qué Diego le pidió que grabara algo que ya estaba resuelto?”, le dijo advirtiendo un error en su relato. Contestó: “Porque Diego no confiaba”.

El juez Gaig le advirtió a Pomargo: “El tribunal advierte contradicciones. Le pedimos que haga el esfuerzo de no contradecirse porque parece que está acomodando las cosas. Trate de que sea fluido y no acomodar. Vamos a dejar que siga”. Y Ortolani sumó: “La idea es que la información salga de su relato y no recurrir siempre a los chats”.

Además, agregó: “Porque puede ocurrir una vez o dos veces que no se acuerde, pero ya es muy recurrente”. El testigo afirmó que no tenía malicia y de ahí, las respuestas

*Abogado. Ex juez del fuero laboral

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