Por Juan José Prado*
El miércoles 7 de octubre ha fallecido una figura líder de las juventudes de los años setenta que mantuvo presencia hasta nuestros días. Con gran sensibilidad social, amante de la naturaleza, proyectó y ejecutó actividades en favor de la infancia y los desposeídos en la Argentina, y por la paz y contra las bandas paramilitares en Colombia.
Se desempeñó como secretario de Cultura bonaerense, con la gestión Duhalde, entre años l998 y 1999. También desarrolló su vocación social en Colombia, donde obtuvo el reconocimiento de ese país que le otorgó la ciudadanía. Nacido en Italia en 1945, sus padres se radicaron en Allen Prov. de Rio Negro.
Fue seminarista y precisamente, con la educación que le impartieran, oriento su vocación por la actividad hortícola, que se sumó a la musical. Esta última le permitió interpretar el sentimiento colectivo de la juventud, que conoció la existencia del Estado de bienestar y como americano la política colonialista de EE.UU.
“Piero fortaleció la fe por la política y la participación
de la rebeldía juvenil (…)”
El valor del amor en su interpretación de la canción, Mi Viejo, de José Tcherkaski, que rescata el valor de la familia. Y “Pedro Nadie” –máximo galardón del Festival Internacional da Canción de Río de Janeiro (Brasil)- mostraba hace casi 60 años lo que hoy pulula por las calles argentinas, la discriminación del pobre condenado a la pobreza.
Fue bandera de rebeldía con las melodías de "Los Americanos” y “Para el Pueblo lo que es del Pueblo". Hoy, no obstante, el paso del tiempo nos demuestra que los hechos políticos suelen repetirse y las canciones así lo reflejan. Piero fortaleció la fe por la política y la participación de la rebeldía juvenil, un legado precioso y cultural que precisamos valorar.
*Abogado. Ex presidente de la Asociación de Abogados de Buenos Aires AABA. Miembro de la Mesa Directiva de la APDH (Asamblea Permanente por los Derechos Humanos). Gran Maestro de la UBA.













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