Empresarios pymes y representantes de cámaras, universidades, del INTI y sindicatos y firmarán un documento en defensa de las pymes y pondrán en marcha un plan de acción. Convocaron y participarán el ministro de Infraestructura bonaerense, Gabriel Katopodis, el intendente de San Martín, Fernando Moreira, entre otros referentes políticos y sociales. Será mañana miércoles 20, a las 10, en el Parque Yrigoyen (Av. 25 de Mayo y Gral. Paz, San Martín).
Durante lo que va de la gestión Milei cerraron, al menos, 24.000 empresas y entre estas muchas pymes (pequeñas y medianas). El dato es conocido. Y como se sabe, asimismo, el municipio de San Martín, en el conurbano, es conocido por albergar muchísimas fábricas y por su tradición productiva y manufacturera. Es la “capital nacional de la pyme industrial”.
En este contexto, tan destructivo para la producción, empresarios pymes y representantes de cámaras, universidades, del INTI y sindicatos firmarán un documento en defensa de las pymes e iniciarán un plan de acción. La iniciativa partió del ministro de Infraestructura bonaerense, Gabriel Katopodis, y el intendente de San Martín, Fernando Moreira.

En el Parque Yrigoyen
Participarán, asimismo, otros referentes empresariales, sociales y políticos. Será mañana miércoles 20, a las 10, en el Parque Yrigoyen (Av. 25 de Mayo y Gral. Paz, San Martín). A esta altura de la gestión Milei se conoce también que no se trata de un fenómeno local de Buenos aires, sino que abarca al país, y es por la política económica.
Por supuesto, esa errática –o tal vez direccionada adrede- política que lejos de proponer la producción y el trabajo como herramientas de desarrollo y avance de la sociedad, señalan la especulación y la timba financiera para hacer negocios, como horizonte. Y el país, como se ve claramente en la actualidad, se estanca y se empobrece, salvo un ínfimo sector.
Innovación, valor agregado y expansión quedan en un segundo plano. Y esto se refleja en el desempleo, el aumento de servicios sin sustento alguno –para conseguir sustento mínimo, incluso en trabajadores calificados- y el humor social cada vez más crispado. Y aquí se repite el otro lado de la ecuación viciosa: salvo, para un ínfimo sector.











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