Con la presencia del intendente municipal, Francisco Ratto, se llevó a cabo en el Museo Ricardo Güiraldes de San Antonio de Areco un encuentro dedicado a la figura y la obra de Ricardo Güiraldes (1886/1927), el miércoles último. Hubo escritores, novelistas y autoridades de la Academia Argentina de Letras, como su presidente, Rafael Oteriño. Además, estuvo Adolfo Güiraldes, ensayista gauchesco y sobrino nieto del autor de Don Segundo Sombra. De nuestra región estuvo, en su rol de escritor, Victorio Pirillo, secretario general del Sindicato de Trabajadores Municipales de Vicente López STMVL. Disertó sobre el autor, Javier González, miembro de número de la Academia.

En el Museo Ricardo Güiraldes de San Antonio de Areco escritores, novelistas y autoridades municipales y de la Academia Argentina de Letras recordaron al autor de, Don Segundo Sombra, obra de la literatura gauchesca, en el centenario de su edición. Abrió el acto el intendente municipal de San Antonio de Areco, Francisco Ratto.
Participaron, entre otros, el presidente de la Academia Argentina de Letras Rafael Oteriño; su secretario general, Pablo Cavallero; el miembro de número de la entidad, Javier González, que disertó sobre el autor; el profesor de la universidad UNSADA, Rubén D. Gasparini; el escritor Manuel Desanti; y el escritor, Victorio Pirillo, dirigente del STMVL.
Tras los saludos y agradecimientos de rigor Ratto recordó que San Antonio De Areco es una ciudad profundamente vinculada con la tradición gauchesca y con la obra de Güiraldes. A continuación, el presidente de la Academia Argentina de Letras, realizó una breve reseña sobre la vida y la trayectoria literaria de Güiraldes. Y dio paso a la exposición de González.
Releer el Don Segundo Sombra

Una comunicación del evento informó que González propuso una relectura de Don Segundo Sombra “no solamente como una novela fundamental de la literatura argentina, sino como una verdadera epopeya. Capaz de trascender el tiempo en que fue escrita y continuar planteando interrogantes al lector contemporáneo”.
El punto de partida, según la información, fue una reflexión sobre la naturaleza de la obra por parte de, Jorge Luis Borges (1899/1986). El escritor había definido la obra de Don Segundo Sombra como una elegía. Mientras que Güiraldes se había referido a ella como un relato. Para González, entre ambas definiciones se abre un territorio literario de enorme riqueza: el de una obra que narra, pero que al mismo tiempo despide; que construye una memoria y, simultáneamente, registra la desaparición de un mundo.
La exposición, asimismo, planteó una lectura comparada entre Don Segundo Sombra y el Quijote. En la obra de Cervantes existe el proyecto de hacer resurgir al caballero medieval a través de la parodia, y recuperar una figura que pertenece a un universo que ya comienza a desaparecer. En Güiraldes, en cambio, el propósito adquiere otra dimensión: rescatar aquello humanamente valioso que se encuentra en vías de extinción.
Para González, allí reside una de las grandes fuerzas de Don Segundo Sombra. La novela no se limita a retratar al gaucho, al hombre de campo o al resero como personajes de una época determinada, sino que recupera valores, gestos, formas de entender la vida y una determinada relación con la dignidad, el trabajo, la palabra y la libertad.
El gaucho resero
Para González, entonces, puede hablarse de Don Segundo Sombra “como una epopeya del gaucho resero”. Pero “se trata de una epopeya particular, construida no a partir de grandes batallas ni de acontecimientos extraordinarios, sino a través de los pequeños hechos, de las experiencias cotidianas y de una mirada que comprende que también en esos gestos aparentemente mínimos puede encontrarse la grandeza humana”.
Se propuso, asimismo, que después de una relectura atenta de Don Segundo Sombra, sostenía Borges, “la mirada puede dirigirse nuevamente hacia el autor y descubrir aspectos de su vida que permiten alcanzar una verdad paradójica: el autor puede ser más que el libro, pero también el libro puede ser más que el autor”.
También, que esa paradoja permite comprender por qué Güiraldes continúa siendo objeto de nuevas lecturas y por qué Don Segundo Sombra no puede quedar reducida a una pieza de museo de la literatura argentina. La obra permanece viva precisamente porque cada época puede volver sobre ella y descubrir nuevos sentidos.
Intercambio y reflexión




Finalmente, desde la Academia se formuló una invitación a continuar redescubriendo aspectos, significados y verdades todavía presentes en la obra de Güiraldes. Y se reafirmó la vigencia de Don Segundo Sombra como una obra central de la tradición literaria argentina que este año cumple el centenario de su creación.
Pirillo, tras la disertación, elogió la organización del evento, valoró la participación de la UNSADA, a través del profesor Gasparini; y mencionó al rector de la casa de estudios Jerónimo E. Ainchil. También entregó ejemplares de sus cuatro obras, incluso la editada este año, Bronce y Cenizas–Iwo Jima, sobre la batalla de la segunda guerra mundial.
El vecino de Vicente López valoró el espacio propicio para debatir sobre política, ética, ciencia, conocimiento y otras preocupaciones siempre vigentes. Para Pirillo, la jornada tuvo un espíritu de intercambio y reflexión “en un ámbito donde el pensamiento, la palabra y el debate ocupan un lugar central”. Y que en la actualidad resultan muy difíciles de encontrar”.












Dejar una respuesta