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Vacacionar en la provincia de Buenos Aires

Lagunas, una de las opciones para recorrer en la provincia este verano

Lagunas, una de las opciones para recorrer en la provincia este verano

La provincia de Buenos Aires convoca al turismo nacional e internacional a conocer sus paisajes y atractivos: sierras, playas, campos, asimismo, lagunas, ciudades, delta. Todos los lugares con servicios de gastronomía para todos los paladares y toques característicos en cada lugar de la región. La costa del Océano Atlántico (Mar del Plata, Villa Gesell y demás), un número puesto; el delta bonaerense desde Tigre y San Fernando. Recorridos y experiencias también diversas que invitan a conocer, descansar y disfrutar.

Desayuno de campo en Areco

Si la Argentina desde el sur al norte y el este al oeste presenta paisajes diversos para conocer, relajarse y recorrer, la provincia de Buenos Aires es el lugar para comenzar a convivir con la diversidad de la geografía. El mar y el delta bonaerense al noreste; hacía el sur las sierras, bañados y lagunas; y el oeste para el turismo rural y la gastronomía.

El relax y la tranquilidad para nada son sinónimos de pasividad, porque invitan a descubrir, descansar y a encontrarse con lugares que interpelan a la imaginación. Las playas del Atlántico, con su sonido inconfundible, médanos, balnearios, faros, también bosques. Y las pequeñas localidades que conservan el espíritu tranquilo de antaño conviven en armonía.

En la franja del Atlántico, el verano adquiere un brillo particular. Huele a sal: A pesca del día. También a caminatas descalzas y a atardeceres que pintan el cielo de cobre. Es la región donde la infancia parece regresar, donde cada ola trae un recuerdo, donde surge o renace el amor y donde la temporada se vive con la intensidad de lo inolvidable, además.

Sierras, delta, lagunas

Un mirador en el Puerto de Frutos de Tigre

En las zonas rurales las pulperías se transforman en pequeños teatros de la vida cotidiana. Son historias sin apuro y los sabores criollos ocupan las mesas como protagonistas. La identidad bonaerense respira fuerte en estos pueblos, además, donde cada vecino saluda con una naturalidad que hace sentir en casa a las y los turistas.

Más al norte, emerge el delta. Es un universo propio, un mosaico de islas, arroyos y ríos que fluye en permanente movimiento. Las lanchas colectivas que avanzan como hojas al viento y la frescura que regala la vegetación. Navegar, remar, caminar por senderos que huelen a naturaleza.  Es especial para quienes buscan una pausa sin alejarse demasiado.

delta de Escobar

En las Sierras, la Provincia Bonita Argentina cambia de tono y se vuelve relieve y altura. Sierras bajas, valles y también arroyos componen un paisaje que mezcla aventura y serenidad. Allí se vivencia entre caminatas, miradores naturales, pozones refrescantes, historia y un cielo nocturno claro y cercano, asimismo. Las plazas se llenan de música, ferias y gastronomía local.

En la región lagunas el agua calma se convierte en protagonista. Las lagunas bonaerenses son puntos de encuentro entre pescadores, familias, aves migratorias, también deportistas náuticos y amantes del silencio. Cada laguna tiene su personalidad. Hay amplias y de horizonte abierto; otras más íntimas, con vegetación y aves.

En verano, los muelles se tiñen de luz dorada, los campings se llenan de conversaciones nocturnas y las costaneras reciben a quienes buscan aire fresco al final del día. Es una región para detenerse y mirar despacio, que propone respirar profundo.

AMBA termas e historia

Termas de Necochea

La Región AMBA ofrece un ritmo: más urbano. Rincones quietos. Plazas históricas. Costaneras que se vuelven refugios urbanos. Paseos ribereños donde el atardecer encuentra su lugar. En el AMBA conviven lo moderno y lo clásico, lo masivo y lo secreto, en síntesis, lo metropolitano y lo barrial. Todo dentro de una misma geografía.

Cada una de las regiones, entonces, con sus paisajes propios y sus modos de vivir, componen un mapa de experiencias que solo la Provincia de Buenos Aires, la PBA, la Provincia Bonita Argentina puede ofrecer. Son recorridos para hacer sin prisa. Auténticos. Se trata de caminos que conducen a experiencias simples y memorables.

Asado y guitarras en San Antonio de Areco

Las Termas Buenos Aires, por ejemplo, aportan descanso. Los viñedos regalan una nueva cultura del vino que crece con fuerza en el enoturismo. Las fiestas populares encienden la identidad de los pueblos y las obras de Salamone siguen sorprendiendo como hitos inesperados en medio de la llanura.

Desde el mar que abraza la Costa hasta el agua quieta de las lagunas. Desde las ondulaciones serenas de las sierras hasta el entramado del conurbano. Y desde los silencios del delta hasta la vastedad del campo. Todo invita a ser descubierto. Allí lo cotidiano se vuelve extraordinario. Y siempre hay un camino que invita a empezar.

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