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Venezuela: “Del signo que sea es un precedente terrible sacar a un presidente mediante la fuerza militar”

Miguel Ángel Hernández (71) dirigente socialista de Venezuela y docente universitario jubilado

Miguel Ángel Hernández (71) dirigente socialista de Venezuela y docente universitario jubilado

Miguel Ángel Hernández (71) es dirigente del partido Socialismo y Libertad (PSL), de Venezuela, un partido trotskista. Además, es profesor jubilado de estudios latinoamericanos en la Escuela de Sociología de la Universidad Central de Venezuela. Vive en Caracas. En esta entrevista relata cómo está la sociedad venezolana tras la intervención de EEUU, para extraer a su presidente; la situación del gobierno actual; los reclamos de la oposición y lo que se puede esperar hacia el futuro.

 Desde una postura opositora al chavismo en Venezuela, el profesor Miguel Ángel Hernández (71) caracteriza la invasión norteamericana a su país como una injerencia completamente inaceptable”.  Y analiza que la razón de la situación de relativa calma, tras la intervención, hay que encontrarla en el descontento con la gestión de gobierno.

No obstante, advierte que si la intención del gobierno que quedó, tras el secuestro del presidente, Nicolás Maduro, es pactar y aceptar las exigencias de los EEUU, sobre todo lo referido al petróleo, será muy duro para el pueblo venezolano. Y enumera reivindicaciones que, tras el golpe de fuerza de EEUU, la oposición le exige al gobierno encargado.

Hernández (71) es dirigente del partido trotskista Socialismo y Libertad (PSL), de Venezuela., equivalente al espacio trotskista que en la Argentina lidera el sindicalista Rubén Pollo Sobrero (Izquierda Socialista) Además, es profesor jubilado de estudios latinoamericanos en la Escuela de Sociología de la Universidad Central de Venezuela. Vive en Caracas.

“Pero en el país no está el pueblo en la calle repudiando la agresión y nada por el estilo. La situación es de relativa calma”

¿Cómo está el país tras el secuestro del presidente Maduro? La información que llega es que la sociedad venezolana no se interesó o conmovió como se esperaba, por tamaña acción. Entiendo el interrogante. Hubo una agresión de EEUU inédita en Sudamérica. Nunca se había producido algo así. En otras partes sí, pero en Sudamérica no. Una agresión militar violenta pero puntual. Fue en algunas zonas y especialmente en Caracas y muy concentrado en el Fuerte Tiuna (Complejo Militar Fuerte Tiuna), al sur de la ciudad.

Extrajeron, secuestraron a Maduro y a su esposa. Después salieron, no quedaron tropas. Sí hubo enfrentamiento. Pero en el país no está el pueblo en la calle repudiando la agresión ni nada por el estilo. La situación es de relativa calma. Poco a poco, estable. Hoy es 12 (el día de la entrevista), pasaron nueve desde ataque. Las clases están empezando, en las escuelas, liceos y universidades. Unas hoy y otras la semana que viene. Pero básicamente por la situación de inestabilidad que hubo.  

¿Entonces?
Y esto tiene que ver con algo estructural importante. Hace 25 años atrás, Chávez generó a nivel regional y mundial expectativa de cambio. Hablaba del socialismo del siglo XXI ¿Cómo es posible que hoy nadie salga a defender a Maduro ni a protestar contra la intervención militar? Es porque todo ese discurso pseudosocialista del chavismo se hundió. No hay grandes movilizaciones, salvo las que convocó el gobierno. Simplemente porque la gente no apoya a Maduro como jefe del gobierno. Lamentablemente, y equivocadamente, hay un sector importante, que ve con buenos ojos la intervención. En Caracas el aparato gubernamental, la semana pasada, organizó algunas movilizaciones, pero básicamente con su gente, no algo extendido, masivo ni espontáneo. Que liberen a Maduro era la consigna, menos contra la intervención militar.

“(…) es una injerencia completamente inaceptable en los asuntos internos de un país. Una violación flagrante de la soberanía (…)”

Tampoco salió la oposición a vivar la intervención…
No, tampoco. Porque el régimen sigue. Se saquearon a Maduro, pero siguen los mismos actores, después del primer momento de shock por el ataque, rápidamente el chavismo se recompuso. El TSJ, Tribunal Supremo, nombró a Delcy Rodríguez, la vicepresidenta, como presidenta interina. El lunes 5, casi inmediatamente después de la intervención militar, se instaló la nueva Asamblea Nacional. Esto bajo amenaza (de EEUU) de una nueva intervención, si no se cumplía con los términos de Estados Unidos.

Ustedes rechazan la intervención, pero son críticos del gobierno
 Hay mucha gente en la Argentina y en muchas partes del mundo que cree que aquí hay socialismo. Y con el chavismo no hubo un cambio estructural. Nosotros cuestionamos la intervención militar norteamericana, no porque creamos que se estaba construyendo el socialismo. La rechazamos porque es una injerencia completamente inaceptable en los asuntos internos de un país. Una violación flagrante de la soberanía que incluso juristas internacionales, no precisamente de izquierda como Baltasar Garzón, dijo recientemente que era una acción completamente ilegal. Del signo que sea, es un precedente terrible sacar a un presidente mediante la fuerza militar. De manera unilateral.

¿La presidenta encargada tiene una fecha determinada legalmente para su mandato?
Quedó abierto eso. Cada tres meses la Asamblea Nacional renovaría el interinato. Porque la situación que se presentó no está establecida en la Constitución. No incluye un secuestro o una intervención militar de otro país.

“El gobierno aparenta normalidad, pero no la hay
después de lo que sucedió.”

En la Argentina la prensa hegemónica también machaca con el narcotráfico, la falta de libertad; de hecho, que tras el secuestro la situación es más dura ¿Es así?
Trump dejó en evidencia que su interés nunca fue el narcotráfico. Hablan del petróleo. Hubo ayer o anteayer una reunión en la Casa Blanca (EEUU) con los CEO de varias empresas internacionales y norteamericanas. Y Trump les propuso que inviertan. Aunque, por cierto, hubo muy poca receptividad en invertir. Aquí del régimen no hay una dureza particular. Todo lo contrario. La gente percibe un gobierno débil.

Uno lo nota en la forma en que hablan los principales jerarcas del régimen. Es un gobierno que está tocado, lo que pasó no fue cualquier cosa. Evidentemente debe haber elementos o síntomas de crisis dentro del régimen. Pero no hay una ruptura o quiebre significativo. Ni en las fuerzas armadas ni en la estructura gubernamental.  Pero llegaron y se llevaron al presidente. El gobierno aparenta normalidad, pero no la hay después de lo que sucedió.

¿Antes de la intervención se veían, por ejemplo, rispideces u oposición entre Delcy Rodríguez y Maduro? 
No, no. Es decir, antes no había gran lucha (dentro del gobierno). Si un reflujo muy grande en cuanto a la lucha de clases, desde ya. Hace por lo menos desde 2024, de las protestas que hubo cuando el fraude en julio de 2024, en Venezuela no se movía una hoja. O sea, no había protestas. Por temor, porque la crisis es muy profunda y afecta el día a día de la gente. Por la represión. Distintos factores. Lamentablemente en Venezuela hubo un reflujo muy grande del movimiento de masa, de las luchas.

“Seguramente hubo algún tipo de ayuda interna.”

También en la Argentina los analistas se preguntan si hubo complicidades desde adentro para la intervención…
Seguramente hubo algún tipo de ayuda interna. De hecho, EEUU dijo que tenía un topo infiltrado por la CIA dentro del círculo cercano a Maduro. Y que se informaba sobre la ubicación de Maduro, seguramente hubo más, otros personajes que ayudaron. Además, después vino una delegación de diplomáticos norteamericanos. Es oficial. Se está hablando para reabrir las embajadas. Algo absurdo, insólito. Que te invadan y abran embajadas para establecer relaciones. Lo lógico hubiera sido romper relaciones con el país que te agredió. Pero bueno, aquí está pasando lo contrario.

¿Y cómo ven el futuro?
La situación no está cerrada. Hay que seguir viendo qué sucede. El problema fundamental ahora tiene que ver con los anuncios de Trump, de hacerse con el control del país, y del petróleo. Y, por supuesto, los demás recursos. Lo que nosotros señalamos como partido es que se está fraguando un pacto entre el gobierno actual y Trump para garantizar las exigencias de EEUU. Esto todavía no está totalmente definido. Pero indudablemente hay señales que nos hacen pensar que están negociando. Lo cual será terrible para el pueblo venezolano. El problema central hoy es la incertidumbre. Es lo que se comenta, y la interrogante es qué va a pasar. Esa exigencia de Trump, que dijo que, si no aceptaban sus términos, iban a pagarlo más caro que Maduro. O sea, será con la muerte. Y en el medio, el proceso este de negociaciones.

“Aquí nadie puede vivir del salario, sobre todo en el sector público,
que ganan muy mal.”

Decía que la gente percibe debilidad en el gobierno tras la intervención…
Hay sectores importantes que comienzan a exigir algunas reivindicaciones que estaban ahí latentes. No nuevas. Estaban allí y se han planteado antes, pero ahora se retoman porque la gente percibe débil el gobierno. Ya no está Maduro, entonces se abriría, por lo menos potencialmente, en la imaginación, en la mente de la gente, la posibilidad de presionar por algunas cosas.

¿Cuáles son, por ejemplo?
Son los planteos que nosotros hacemos. Bueno, que se aumenten los salarios. No se puede unificar al país contra una intervención militar con los salarios de hambre que hay. Aquí el salario mínimo es menos de un dólar, la gente tiene que estar rebuscándose, vive del rebusque, como decimos nosotros en la calle. De las remesas que se envían desde el exterior. De muchas otras cosas. Aquí nadie puede vivir del salario, sobre todo en el sector público, que ganan muy mal. Los privados también, pero ganan un poco más. Que se discutan las convenciones colectivas en el sector público y en el privado. También que se levanten las restricciones al derecho a huelga.

“Y está la exigencia de que se legalicen los partidos políticos
de izquierda y democráticos ilegalizados.”

¿Qué más?
La otra exigencia importante, que está ganando mucho peso en la sociedad, es la libertad de los presos políticos. Y eso se ha desarrollado fundamentalmente porque el presidente de la Asamblea Nacional, precisamente por la situación de crisis, anunció la liberación de un grupo importante. En Venezuela hay cerca de 800 y pico de presos políticos. Había más, pero liberaron a algunos. Bueno, han ido liberando, pero muy a cuenta gotas. Los familiares tienen expectativas y están acostados en los centros de detención, esperando por la libertad. Ya han liberado aproximadamente 23, muy poquitos. No sé si en las últimas horas liberaron más.  Hay mucha presión porque, esencialmente, son dirigentes políticos de oposición. Muchos trabajadores, hay más de 130 trabajadores petroleros y hay dirigentes sindicales. Hay docentes. Dirigentes sindicales de otros sectores económicos detenidos. Había una lista como de 500.

¿Y la protesta social?
Hay una medida que establecieron el mismo día de la intervención de EEUU. Un decreto de conmoción nacional. Es un apriete más, represión, y estamos diciendo que eso lo deroguen. Y está la exigencia de que se legalicen los partidos políticos de izquierda y democráticos ilegalizados. Aquí todos los partidos de izquierda están ilegalizados. El Partido Comunista tenía, y era el último que quedaba de la izquierda, porque había sido aliado del gobierno. Era el Partido Comunista que fue aliado del gobierno. Pero cuando comenzó a distanciarse el gobierno lo intervino y le quitó la legalidad.

“Exigimos que el gobierno, en lugar de negociar con EEUU, y de entregar el petróleo, convoque al continente contra la agresión”

¿Respecto de los EEUU?
Exigimos que el gobierno, en lugar de negociar con EEUU, y de entregar el petróleo, convoque al continente contra la agresión. Y contra la posibilidad de que EE UU se haga con el control de los recursos petroleros del país. Qué, por ejemplo, se lo planteeé a Petro (presidente de Colombia), que se ha pronunciado; a Lula (presidente de Brasil); y a la presidenta de México, Claudia Sheinbaum.  Y a la Argentina, con dirigentes (no el presidente) que plantearon un paro continental (Adolfo Pérez Esquivel; y Eduardo Beliboni del Polo Obrero). Esa puede ser una medida que sea parte de un movimiento unitario, regional, antiimperialista para frenar a Trump

Son varias reivindicaciones…
Y está el tema del petróleo. Que ya también PDVSA (empresa estatal venezolana de petróleo) anunció que iba a ampliar volúmenes importantes de petróleo, sin especificar, a EEUU. Pero eso lo hizo inmediatamente después de que Trump dijera que iba a controlar el petróleo. Entonces es evidente que hay negociaciones con el petróleo de por medio, que es la riqueza fundamental y estratégica de nuestro país.

¿Convocó el gobierno a la oposición?
No, no. Esas exigencias son de la oposición hacia el gobierno. Con otras organizaciones de izquierda, en el Encuentro Nacional en Defensa de los Derechos del Pueblo, vamos a tener una reunión para discutir las acciones conjuntas. Y además de las exigencias del momento, tenemos algo que ya veníamos planteando. Que se establezcan impuestos a las grandes empresas internacionales, y se conforme un fondo social y económico, donde esos recursos se destinen a salario, jubilaciones, salud, educación, vivienda. Es decir, atender los principales problemas del pueblo venezolano esas son más o menos las exigencias que hacemos en la coyuntura.  

 Gustavo Camps

  1. juan jose prado

    El articulo del destacado hombre de izquierda rebela la catarsis de quien conformandola demuestra el fracaso de la postura frente a los movimientos populares. Oculta el éxito del gobierno chavista que logró en tierra venezolana lo que ellos pretendian en su prédica , pero mas preocupados en lo que sucedia el el exterior no contemplaban las necesidades inmediatas del pueblo en si. Niega que el pueblo venezolano saliera a la calle a vivar a Maduro, porque no puede admitirlo, habida cuenta que este alumno del chavismo logró lo que la izquierda nunca pudo lograr, la cohesion de un pueblo alrededor de una consigna popular, que hoy la mantiene impoluta empero la penetracion pretendida de EE.UU. que no puede lograr el objetivo permanente de la politica del pais del norte, hacerse del petroleo. El bloqueo por tantos años evito el desarrollo de la produccion , todo ello para perjudicar a los gobernantes, pero en definitiva hambreando al pueblo venezolano. Esto parece desconocer el mentado columnista en su contradiccion filosofica politica. Un interesante articulo que podriamos calificarlo como de catarsis del fracaso de la izquierda en america. Muy bueno

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