El primer golpe de Estado cívico militar del siglo XX tuvo lugar contra un gobierno democrático en 1930. El abogado Juan José Prado recuerda qué intereses defendían los golpistas, tan parecidos a los que el neofascismo y la derecha política defienden actualmente. Hombre de derecho, Prado no pasa por alto que la Corte Suprema de Justicia de 1930 le dio legalidad a los sediciosos, al poder y no al pueblo. Cualquier similitud con el presente es causal, no casual.
Por Juan José Prado*

Al producirse el golpe del 6 de septiembre de l930, se inició una modalidad impuesta por los grupos concentrados económicos, representados por una burguesía con “olor a bosta”, que tenía ”la vaca atada”. Nacieron los golpes cívico militares de una minoría bien autocalificada, que menospreciaba la productividad criolla. Pero no solo esto.
También abominaba de la inteligencia y la cultura creativa local. Y priorizaba todo lo que venía del exterior, y sobre todo de Europa. La vista puesta en los Imperios. Como hombre de derecho, no puedo omitir que al golpe del general Uriburu, se unió el “patriciado” en los aposentos de la Corte Suprema de Justicia de la Nación.
Sus integrantes eran José Figueroa Alcorta, Roberto Repetto, Ricardo Guido Lavalle , Antonio Sagarna y un nombre conocido hasta la actualidad: Horacio Rodríguez Larreta, como Procurador General de la Nación. Si, un antepasado del “malogrado” jefe de Gobierno de la Ciudad y ex precandidato de Juntos por el Cambio.
En su acordada del 9 de septiembre de l930, aquel Rodríguez Larreta, lejos de procesar al sedicioso, por traición a la paria, privación ilegal de la libertad, usurpación de autoridad y títulos, desacato, abuso de armas e indebido alzamiento a su Comandante en Jefe, le da “legalidad” al quiebre del orden constitucional.
Aquel Rodríguez Larreta hace imperar el “principio” de los “hechos consumados”, al reconocer al usurpador del orden democrático. Así la Corte se transforma en coautora del delito de sedición, con sus agravantes de encubrimiento, abuso de autoridad, violación de los deberes de funcionarios públicos y desacato, entre otros.
“Yrigoyen creo en 1922 la primera empresa estatal
petrolera en el mundo.(…)”
Nadie procesó a aquella Corte golpista. Y lo que es igualmente grave las sucesivas integraciones cortesanas, hasta la fecha, siguieron reconociendo los golpes de Estado. No es novedosa, entonces, la participación del Poder Judicial con todos aquellos que pretendieron colonizar la argentina, y con la mano de obra golpista.
Y hay que decir que tuvieron intereses concretos los vende patria. Para recordar, el presidente depuesto, Hipólito Irigoyen, fue el primer presidente argentino que llegó a la presidencia por el voto secreto y obligatorio masculino (la mujer podrá votar recién en 1951, durante la gestión peronista) según la Ley Sáenz Peña.
Con sentido nacional, Yrigoyen creo en 1922 la primera empresa estatal petrolera en el mundo. La derecha argentina, aquella con “olor a bosta”, se movilizó esta vez por el “olor a petróleo” menos bucólico. Por eso en el presente vale la pregunta: ¿No se estarán juntando, como en el ayer, para entregar ahora la energía de Vaca Muerta, el Litio y el agua?
Descorramos el velo de la deuda que entre 2015 y 2019 se infringió a los argentinos para impedir que los nuevos elegidos por el pueblo puedan gobernar libremente. Ante el desánimo y bronca al gobierno, que venden falsos profetas, voceando promesas falsas, recordemos todo lo que comenzó aquel 6 de septiembre de l930.
*Abogado. Ex presidente de la Asociación de Abogados de Buenos Aires AABA. Miembro de la Mesa Directiva de la APDH (Asamblea Permanente por los Derechos Humanos). Gran Maestro de la UBA.










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