Con la dirección general del maestro, Ricardo Maresca, el Coro Municipal de San Fernando junto al Coral Notas de Vida y el Coro Femenino Stella Maris interpretaron la cantata, El Sueño Grande. Un recorrido visceral y emotivo por músicas, canciones y poesías latinoamericanas, con danzas, actuaciones y recitados. El despliegue artístico por toda la sala del Otamendi, no solo el escenario, abrazó al público y matizó la suerte de comunión colectiva que logró el recital.

Una amorosa polifonía humana con el acompañamiento básico de la guitarra del maestro Ricardo Maresca, batería (entre otros instrumentos de percusión), flautas y de a ratos un piano electrónico. La Cantata El Sueño Grande, el domingo último en el Otamendi misturó emotiva poesía con un grito visceral de pertenencia a un destino común, Latinoamérica.
Pusieron las voces el Coro Municipal de San Fernando, Coral Notas de Vida y el Coro Femenino Stella Maris. El Son Borinqueño, Canta mi Pueblo, primero, marcó el rumbo. Música, canto y poesía (matices de danza y actuación para estructurar un recorrido convergente) señalaron en tiempo presente una invocación ancestral por un destino propio.

Los temas elegidos del repertorio popular latinoamericano (Anahí, El humahuaqueño, Vamos a andar[a1] , Te prometo, Oración del remanso, Balada para un loco, solo por citar entre muchos más) iluminaron un camino sin estridencias, que generó recuerdos, experiencias en común, sin nostalgias huidizas o exageradas; o idealización vana del pasado.
Un mismo destino
Una de las frases que caracterizó el espectáculo sin duda fue “El mundo no es una atadura/es la forma que encuentra la vida para no soltarse”, del poeta Hugo Padeletti (1918/2018). Luego vendrían temas férreos como Resistiendo, Canción con todos, Honrar la vida. Para el final compartieron el escenario los tres coros juntos.

Las voces de los coreutas eran muchas, ya se dijo. Maresca al final del espectáculo agradeció también a los muchos que aportaron para que todo salga como salió. No se olvidó de nadie. Fue un recital largo y variado, y pasó como ráfaga. El público pidió y se fue con ganas de más, sin duda, pero satisfecho. El compromiso de los artistas pudo vivirse allí.
“(…) Intentamos decir algunas cosas en las que creemos (…) Estar juntos, con nuestras canciones populares, nuestro repertorio, canciones que hablan de las cosas que nos pasan, a los latinoamericanos, un mismo destino, un mismo camino, nos pasan las mismas cosas”, señaló Maresca al final, entre aplausos, como prólogo a los agradecimientos.

En diálogo con Denorteanorte.com el maestro reconoció que, tras la pandemia, a los coros se les hace más difícil armar un camino. Y se mostró muy preocupado con el cierre del Coro Nacional de Niños. “Se cierran muchas puertas a nivel nacional” evaluó. Y consideró sobre el rol esperable para el estado: “tendría que acompañar, coros de niños hay muy pocos ahora (…)”.











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