Justicia-Poder Judicial, Opinión, Por Víctor Bruzzoni, Sociedad

Causa Maradona II: etapa de debate oral en marcha

Diego Maradona (1960/2020) (Foto ilustrativa Transfermarkt)

Diego Maradona (1960/2020) (Foto ilustrativa Transfermarkt)

Víctor Bruzzoni*
Redactor especial

El médico, Gustavo Di Niro, prestó declaración ante los jueces Alberto Gaig, Alberto Ortolani y Pablo Rolón sobre los hallazgos cardiológicos, y ratificó patologías denunciadas en la causa.  El especialista declaró pasadas las 10,30 del jueves último (13/8). Es jefe de Cardiología del Hospital Central Municipal de San Isidro Doctor Melchor Ángel Posse y miembro del Instituto Cardiovascular de Buenos Aires (ICBA). Y cuestionó el tratamiento médico dado al astro del fútbol.

Di Niro explicó que para analizar lo que a él le tocaba, que era la existencia de una cardiopatía o insuficiencia cardíaca, lo hizo analizando historia clínica, antecedentes y otros estudios que había en la causa. Relató que hubo tres etapas de estudio del paciente:  la internación en Uruguay, la internación en la Argentina y la condición del desenlace fatal.

Durante su exposición el médico, en lo esencial, sostuvo que Maradona debió recibir medicación de por vida, luego del episodio cardíaco que sufrió en la ciudad de Punta del Este, en el año 2.000. Analizó, que aquel evento, correspondió a una miocardiopatía dilatada asociada al consumo de sustancias tóxicas que le dejó lesiones cardíacas crónicas. Podría haberle dejado secuelas permanentes, aseveró.

El profesional en su declaración apuntó contra el neurocirujano Leopoldo Luque y la psiquiatra Agustina Cosachov –principales acusados que formaban parte del equipo que atendía al exjugador-, al expresar que: “Era posible observar en el paciente cambios de comportamientos y signos de que estaba cursando complicaciones”, y que “los médicos tratantes no cambiaron comportamiento, no adoptaron ninguna medida”.

Pedido de careo

En su relato, Di Niro sostuvo que el suyo fue un trabajo en conjunto con otros especialistas, peritos oficiales y otros de parte. “Hubo discusiones en base a lo ocurrido y opiniones distintas. Algunos coincidieron y otros no. Pero las conclusiones fueron consensuadas”, aseguró al tribunal. “Yo hice un informe especial, un análisis punto por punto de cada interrogante de la Junta y eso lo entregué. De esto surgieron las conclusiones”, señaló.

Francisco Oneto, defensor de Luque, pidió un careo entre dos testigos. El abogado solicitó que se enfrenten los testigos Fernando Villarejo, jefe de terapia intensiva de la Clínica Olivos, con el cardiólogo Di Niro. Lo fundamentó, en la contradicción entre sus testimonios. El primero dijo que Maradona no tenía hipertensión y el segundo, que hizo el informe con las conclusiones de su fallecimiento, dijo que sí.

El tribunal resolvió que cuando concluyan las declaraciones de los testigos, van a definir procesalmente lo que corresponda. A preguntas de los abogados de la acusada Nancy Forlini, el médico cardiólogo dio la respuesta que todos los defensores querían escuchar: “Nada en la medicina es 100%”. Al unísono, la mayoría de las defensas, pidieron que su respuesta conste en actas.

Hoy martes 18

En la jornada de hoy martes 18 declararon peritos claves de la Junta Médica Interdisciplinaria. La jornada judicial se centró en los hallazgos médicos, y el análisis toxicológico y renal del exfutbolista. Este informe es, para la Fiscalía, la prueba más importante para sostener las imputaciones por homicidio simple con dolo eventual a todos los acusados.

Hernán Trimarchi (jefe del Servicio de Nefrología del Hospital Británico y profesor de la UCA, Universidad Católica Argentina) expuso los detalles periciales sobre la salud renal de Maradona. Declaró que los riñones de Maradona presentaban una rugosidad compatible con glomeruloesclerosis e hipertensión arterial, con un daño crónico de al menos 10 años de evolución. Explicó que el riñón derecho pesaba 213 gramos y, el izquierdo,183 gramos.

Ambos riñones significativamente por encima del peso promedio esperado de aproximadamente 140 gramos para la altura del paciente), debido a la acumulación de líquidos. Destacó que los signos de retención de líquidos y la falla renal, eran fácilmente detectables con controles de rutina simples. «Hay que pesar al paciente todo el tiempo. Si se ve que empieza a aumentar 300 o 400 gramos repentinamente, hay que adelantarse al edema e insuficiencia cardíaca», señaló.

En la misma audiencia, compareció el toxicólogo Carlos Damin (jefe del Servicio de Toxicología del Hospital Fernández, CABA). Su testimonio, resultó de vital importancia para la situación procesal de la psiquiatra Agustina Cosachov y el psicólogo Carlos Díaz, al detallar el análisis farmacológico e investigar la presencia de sustancias o medicamentos en el organismo, al momento del deceso de Diego. La causa continúa.

Abogado. Exjuez del fuero laboral

Dejar una respuesta