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Colombia elegirá entre la izquierda y la extrema derecha

Volverán a ser convocados 41 221 973 colombianos

Volverán a ser convocados 41 221 973 colombianos

(Enlace a la nota de IPS: click aquí)

Corresponsal de IPS. BOGOTÁ – En un clima de incesante agresividad política, Colombia elegirá a su próximo presidente (2026-2030) en un balotaje el 21 de junio. Será entre el abogado y empresario, de extrema derecha, Abelardo de la Espriella (47); y el filósofo, político de izquierda y senador de la república, Iván Cepeda (63).

En la primera vuelta, ayer domingo 31 de mayo, De la Espriella sorprendió los pronósticos de analistas y encuestadoras. Llegó en primer lugar, en las elecciones generales de la jornada, con 43,74 % (10.361.499 votos).  Seguido por Cepeda con 40,90 % (9.688.361 sufragios). Con esos guarismos corresponde ir a un ballotage.

En el caso de los candidatos de la derecha tradicional y el centro político el resultado indicó: Paloma Valencia -del partido Centro Democrático del ex presidente (2002-2010) Álvaro Uribe- 6,92 %; Sergio Fajardo 4,26 %; Claudia López 0,95 %; Raúl Botero 0,85 %. Y hubo  otros dos aspirantes con porcentajes minúsculos.

Los votantes colombianos, por estas otras candidaturas sumaron más de tres millones y, junto a los electores que se abstuvieron en la primera vuelta -aunque hubo una participación de 57,20 %, muy alta para los estándares de Colombia-, se convierten en los codiciados electores privilegiados para inclinar la balanza entre De la Espriella y Cepeda.

De nuevo se convocará a los 41 221 973 colombianos habilitados para votar. Y ellos, al escoger a su nuevo presiente, optarán por una de las dos opciones no solo ubicadas en extremos políticos, sino que se confiesan irreconciliables. (n. de la red.: en la Argentina hubo un proceso parecido en 2023, y el resultado se sufre hasta 2027).  

Tradición bipartidista

Cepeda (63) y De la Espriella (47) irán al balotaje el 21 de junio

Colombia, con una larga tradición bipartidista entre los ya muy reducidos partidos Liberal y Conservador, optó en lo que va de siglo por fórmulas nítidas de derecha. Hasta que en 2022 ganó la presidencia el actual mandatario, Gustavo Petro, que deberá entregar el mando a su sucesor el próximo 7 de agosto.

Mientras el mundillo político (opositor) y mediático colombiano arriesgaba, desde el año pasado, por una fórmula de derecha o centro, que enfrentase y desbancase del gobierno, a la coalición Pacto Histórico, que respaldó a Petro y Cepeda, el empresario De la Espriella ascendió con fuerza en lo que va de 2026 desde fuera del sistema de partidos.

De la Espriella, que tiene también nacionalidad norteamericana, es un abogado litigante (y ha representado a personas vinculadas al narcotráfico), ha sido asesor y defensor de miembros de grupos paramilitares y de figuras juzgadas por corrupción. Por caso, Alex Saab, estrecho colaborador del expresidente venezolano Nicolás Maduro (2013-2026).

Su oferta –afín a las ultraderechas surgidas actualmente- ha sido de mano dura en la seguridad, liquidar a las guerrillas que aún persisten en el país, facilitar el porte de armas a los ciudadanos, fumigar las plantaciones de coca, apoyar ampliamente la economía de libre mercado y reducir el tamaño del Estado, incluida la eliminación de ministerios.

Es admirador de los presidentes Donald Trump (EEUU), Nayib Bukele (El Salvador) y Javier Milei (Argentina). Le han expresado apoyo presidentes como Daniel Noboa de Ecuador, José Antonio Kast de Chile; y Luis Abinader de República Dominicana. Y opositores en sus países como Flavio Bolsonaro en Brasil y María Corina Machado en Venezuela.

Resultados

Cepeda, hijo de un comunista asesinado en 1994, es un político austero. Con trayectoria en la defensa de los derechos humanos y de las negociaciones de paz con la insurgencia. Y tiene el apoyo del actual presidente, Gustavo Petro. Su estilo es reposado, serio -suele leer discursos con argumentos y propuestas, en vez de improvisarlos a modo de arengas-.

Y propone, junto con proseguir en la búsqueda de la paz con los grupos armados, acentuar políticas de reforma agraria, mejoras salariales, defensa del ambiente y transformación de la matriz energética. Encuestas y análisis políticos lo favorecían, no solo con la primera posición en las elecciones, sino incluso con alcanzar la mayoría en la primera vuelta.

Sobre los resultados conocidos, en el conteo rápido de resultados -avalado por la Procuraduría, menos de tres horas después de cerradas las urnas- el presidente Petro lanzó un manto de duda, al mostrar una aparente inclusión a última hora de más de 800. 000 votantes en el cambiante censo electoral.

De la Espriella saltó de inmediato a tomar posición. Y en su primer discurso postelectoral llamó “a la fuerza pública, al ejército de la patria, para que activen el mecanismo constitucional en caso de que este delincuente, drogadicto y miserable (por el presidente Petro, lo disparó), pretenda desconocer la voluntad del pueblo colombiano”.

Cepeda también dijo inicialmente que no reconocería los resultados mientras los jueces que deben examinar el escrutinio, a lo largo de esta semana, no diesen un veredicto. Pero luego, tras la evolución de la situación, dio marcha atrás y hoy lunes 1 afirmó que “no hay irregularidades de dimensiones suficientes para hablar de fraude”.

El resto

Los candidatos y las fuerzas políticas -Uribe y Valencia ya explícitamente anunciaron su apoyo al ultraderechista De la Espriella- comenzaron a trabajar por ganar la segunda vuelta. En lo que promete ser una carrera contra reloj, marcada por el vértigo y la incandescencia de acusaciones sin cuartel.

En lo inmediato, los dos aspirantes empezaron tratativas y a exponer sus condiciones para un debate entre ellos y que rivalizará, seguramente con mucha desventaja en cuanto a audiencia, con el inicio de la Copa Mundial de Fútbol de la FIFA, el día 11 en Norteamérica, y en la que compite la selección colombiana.

La mayoría de los analistas que se han pronunciado en Colombia y en la región sobre los resultados coinciden, en principio, en dar el triunfo en el balotaje a De la Espriella. Por el impacto del primer lugar y el apoyo de las opciones y el electorado de derecha (aunque en un escenario similar, Argentina 2023, el más votado, primero, perdió el balotaje).

El centro

Sin embargo, líderes centristas se han dado algunos días para sopesar sus decisiones. En particular Fajardo –destaca porque ya declaró que quiere poner sobre la mesa haber obtenido un millón de votos y López. Pero también Juan Daniel Oviedo, que fue compañero de fórmula (a la vicepresidencia) de Valencia.

Oviedo es homosexual y como tal fue blanco de expresiones homofóbicas de De la Espriella y podría desmarcarse de la opción derechista y avalar a Cepeda como figura de entendimiento. Los analistas coinciden en que ambos candidatos deberán mostrar su capacidad de ceder y ganar al centro político, junto con animar a los abstencionistas.

En el mapa de América Latina, un triunfo de Cepeda mantendría un bastión claramente de izquierda. Mientras que la victoria del ultraderechista De la Espriella consagrará el movimiento pendular hacia la derecha y extrema derecha que reproduce en la región el éxito (y apoyo)) de esas corrientes en los EEUU y parte de Europa.

A-E/HM

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