El Canal San Fernando es un sitio de memoria de los horrores de la última dictadura cívico militar. Durante un emotivo acto militante, el sábado último, familiares de desaparecidos y asesinados, la Comisión Memoria verdad y justicia junto a funcionarios del área de Derechos Humanos de la Provincia y del municipio de San Fernando, participaron de la señalización formal en av. Del Libertador y Colón, a orillas del Canal San Fernando. Estuvo el abogado Pablo Llonto. En octubre de 1976 se arrojaron al canal tambores con restos de secuestrados políticos de la dictadura.

Con la presencia de familiares de víctimas de la última dictadura cívico militar, la Comisión Memoria Verdad y Justicia Zona Norte (CMVJ) y otros organismos de derechos humanos de la región, funcionarios municipales y provinciales, se señalizó como Sitio de Memoria el Canal San Fernando, a la altura de avenida Del Libertador y Colón.
En 1976 y 2012, en tambores abandonados en el Canal San Fernando y cerca del Aeropuerto local se hallaron restos de Marcelo Gelman, Darío Zelarayán, Ricardo y Gustavo Gayá, Ana M. del C. Pérez, Mercedes R. Verón, Ricardo M. González, Alberto C. Mechoso Méndez, María R. Clementi, Jesús Cejas Arias, y Crescencio Galañena Hernández.
Entre los familiares estuvieron Macarena Gelman (hija de Marcelo, hijo asimismo del reconocido y comprometido poeta Juan Gelman (1930/2014)); Ernesto Gayá (hijo de Gustavo y sobrino de Ricardo y Ana M. del C Pérez), Amalia Zelarayán (hija de Dardo), Paula Cancere (hija de María R. Clementi) y Sandra Mechoso (sobrina de Alberto).
Los tambores

Durante el acto se refirieron al lugar y a los hechos funcionarios –varios de ellos también familiares de víctimas de la dictadura-; familiares de víctimas, miembros de organismos de derechos humanos. También lo hizo el abogado querellante de derechos humanos Pablo Llonto, a cargo de varias causas aún en los estrados judiciales y otras tantas concluidas.
Pero, además, habló el representante de la embajada cubana local, Leonardo Baster Paz, pues dos representantes diplomáticos -Jesús Cejas Arias y Crescencio Nicomedes Galañena Hernández- y una trabajadora argentina en la embajada -María Rosa Clementi- están entre las victimas cuyos restos se hallaron en los tambores.
En octubre de 1976, a siete meses de iniciado el golpe de Estado de la última dictadura cívico militar un miembro de la Prefectura Naval Argentina en el lugar observó, de casualidad, que personas sin uniforme o identificación determinada arrojaron al río tambores cerrados. La fuerza realizó una denuncia formal ese mismo año.
La Justicia dispuso enviar ocho tambores de metal de 200 litros, encontrados allí entonces, al cementerio de San Fernando. Se había determinado que había restos de seis varones y dos mujeres (una, embarazada). Se los sepultó como NN. En 1989, el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) identificó a seis de las víctimas. Pero hubo más
En 2012, ya en democracia, se encontraron otros cuatro tambores a cuatro kilómetros del Canal, en una zona aledaña al Aeropuerto Internacional de San Fernando. Tras el hallazgo, la CMVJ custodió dos de los tambores encontrados. Hasta que se hicieron cargo las jurisdicciones con competencia (municipio, área de DDHH provincial, Justicia federal).
El Equipo Argentino de Antropología Forense

La Justicia Federal, asimismo, convocó al equipo forense EAAF para identificar los restos. Mediante su trabajo especializado el EAAF identificó la identidad de cuatro cuerpos en los tambores de 2012; y uno más –la séptima víctima- de los restos encontrados en 1976. También se determinó de dónde provenían las víctimas.
Tras una investigación que recurrió a documentos y áreas del Estado nacional de derechos humanos –que actualmente la gestión Milei trata sospechosamente de desmantelar- se logró determinar que las víctimas (detenidos, secuestrados, desaparecidos y asesinados) provenían del centro clandestino de la dictadura, Automotores Orletti, de la CABA.
Por ese centro de exterminio, según se comprobó a la fecha, pasaron y seguramente fueron asesinadas, más de 300 personas de nacionalidad uruguaya, chilena, boliviana, paraguaya, cubana y argentina. A la fecha, al menos cinco menores y dos bebés, de madres que estuvieron en ese centro, nacidos en cautiverio, recuperaron su identidad.
El especialista del equipo EAAF, Carlos Maco Somigliana, agradeció y reconoció el compromiso testimonial de, José Luis Bertazzo (71), sobreviviente del campo clandestino de la CABA. De muy bajo perfil, el sobreviviente aportó información fundamental en los juicios de lesa humanidad y para el reconocimiento de las víctimas.
Juicios y verdad

Llonto, luego, agradeció a la Provincia, a la CMVJ y a los otros organismos de derechos humanos. Y señaló que el agradecimiento se extendía a “a todas y todos los que están en esta plaza. Porque la segunda palabra que ven ahí: “verdad” (de la consigna Memoria Verdad Justicia) para nosotros es la más importante para llevar adelante los juicios”.
En esa línea explicó que “para que exista la palabra verdad necesitamos que todo el mundo hable”. Llonto contó que ese mismo día al llegar al acto, a cuadras del lugar, un prefecto joven, por allí en la zona del canal, le peguntó por qué era la manifestación que se veía. Y cuando Llonto le respondió, el joven no sabía sobre los crímenes de la dictadura.
El abogado informó que hay 1.237 condenados en juicios de lesa humanidad. Pero es necesario que quienes tienen información hablen. “Pregunten en casa quién sabe algo sobre lo que pasó, vio, escuchó (…)”. Llonto afirmó que habrá juicios hasta encarcelar al último culpable. Tras “el juicio que no les dieron a nuestros compañeros”, enfatizó
Luego Mariana Sanmartino Carranza -sobrina de las mellizas Cecilia María y Andrea María Carranza, secuestradas en el centro clandestino, La Perla (Córdoba). Agradeció la tarea del EAAF. Relató que el EAAF pudo determinar que restos hallaos eran de una de sus tías, pero no se sabe de cual pues por ser mellizas comparten el ADN.
El EAAF u otros organismos especializados deben seguir su trabajo de identificación y si el gobierno nacional corta las partidas o cierra los organismos esa tarea quedará inconclusa. Sanmartino Carranza –igual que Olga, mamá de Mariana, hermana de las de las mellizas- le pidió al gobierno nacional que no avance en esa dirección.
La CMVJ red de vecinos

Ignacio Álvarez, por la municipalidad de San Fernando –sobrino de la joven desaparecida María teresa Álvarez- valoró la red de familiares y amigos –muchos de ellos militantes de derechos humanos- que se fue construyendo en San Fernando. También ponderó los “siluetazos” que se realizan antes de cada 24 de marzo (fecha fatídica del golpe en 1976).
Y consideró: “San Fernando es un pueblo chico. Pero con una gran historia de militancia y de compañeros y compañeras comprometidos con la memoria, la verdad y la justicia. Acá están, con mucha valentía generaron esa red que se convirtió también en la organización que hoy llamamos Comisión Memoria Verdad y Justicia de Zona Norte”.

“Los asesinos –destacó el funcionario sanfernandino- intentaron ocultar la verdad en la profundidad del río. En el miedo y en el silencio impuesto por el terror. Pero cuando los vientos soplan, las fuerzas colectivas se encuentran y empujan en una misma dirección. Y aquello que quisieron hundir vuelve a salir a la superficie”.
Al finalizar, Baldosas por la Memoria de Zona Norte colocó las baldosas en recuerdo de las víctimas que se pudieron identificar. Antes la vecina, Liliana Giovannelli, relató como el organismo comenzó a colocar baldosas en la región. Entre los presentes también estuvieron diputado nacional y nieto restituido Horacio Pietragalla Corti,
Asimismo, el diputado nacional sanfernandino, Matías Molle, la diputada provincial Mónica Macha, la Directora de Sitios y Espacios de Memoria, Lorena Battistiol; el subsecretario de DDHH bonaerense, Matías Moreno. Y el padre, Jorge Marenco, de, grupo de Curas en Opción por los Pobres.










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