El 6 de agosto de 1945, en el contexto de la Segunda Guerra mundial EEUU arrojó la primera bomba atómica sobre civiles en la ciudad japonesa de Hiroshima. El 9 de ese mes hizo lo mismo sobre Nagasaki. Producto del ataque, murieron en el acto, más de 240.000 personas. Y las secuelas siguen actualmente en el siglo XXI.
La semana última el sindicato de Municipales de Vicente López STMVL recordó las fechas. Semanas atrás la Asociación Docentes Inclusivos en Red organizó una Jornada por la Paz en la sede sindical. Y actualmente está pronto a llegar a las librerías, Bronce y Cenizas (Editorial Biblos), una novela histórica sobre la batalla de, Iwo Jima, prólogo al terrible desenlace de la Segunda Guerra.
Grullas por la paz
En el salón recibidor del Sindicato de Trabajadores Municipales de Vicente López STMVL hay una caja con grullas de papel. Algunas se realizaron semanas atrás en un taller de la Asociación Docente Inclusivos en Red ACDIR y otras las llevan vecinos que estuvieron en aquella jornada o quieren colaborar con el mensaje de paz de aquella actividad.
La Jornada por la Paz, de ACDIR, recordó con el taller de grullas a la niña japonesa, Sadako Sasaki, que, tras sobrevivir a la bomba atómica de EEUU, sobre su ciudad Hiroshima, a la edad de 2 años, falleció a los 11, por las secuelas de la radioactividad. En su internación Sadako, por una amiga, conoció la leyenda del Sensaburu y las grullas de papel en origami.
Quien logra confeccionar mil grullas en origami podrá obtener cualquier deseo. Sadako quería recuperarse y vivir. No llegó, pero sus compañeras de escuela, amigas, y con los años, muchos niños y adultos de todo el mundo, confeccionan grullas para recordar a Sadako y bregar por la paz contra las guerras que azotan el mundo y mataron a Sadako.

Bronce y cenizas
El STMVL entonces, sigue recolectando grullas con la asociación ACDIR. La semana que pasó, asimismo, recordaron las bombas atómicas sobre población civil de Hiroshima y Nagasaki, que arrojó EEUU el, 6 de agosto y 9 de agosto de 1945, respectivamente. La entidad sindical que lidera el abogado y escritor, Victorio Pirillo, es cultora de la paz
Pero, además, respecto a Japón y a su cultura, Pirillo prepara un libro –del género de novela histórica no ficción, que práctica- sobre la batalla de Iwo Jima (febrero-marzo 1945), durante la Segunda Guerra, meses antes de las bombas atómicas. Y sobre el general japonés, Tadamichi Kuribayashi que ordenó no luchar en la playa de la isla para evitar bajas.
Es el cuarto libro de Pirillo con Editorial Biblos. Los otros fueron sobre el esclavo Espartaco –Espartaco y su legión de rebeldes y Anarquistas (2016): y los libertadores latinoamericanos, Simón Bolivar (2022) –Simón Bolivar en el Infierno de dante; y Francisco de Miranda El Verdadero Libertador (2024).
Bronce y Cenizas Iwo Jima Japón 1945 lleva prólogo del historiador Mario Rapoport. “En 1945 Iwo Jima, una isla minúscula, -señala el prologuista- apenas un punto en el mapa, a unos 1.200 kilómetros de Tokio, era fundamental para el gobierno de Washington como base para sus aviones que no tenían el alcance necesario para poder atacar Tokio (…)”.
Libro original

“La brutal y sangrienta batalla –señala Rapoport- se inició a mediados de febrero de 1945. No duró un par de semanas como esperaban los yanquis sino mucho tiempo más, con miles de víctimas de ambos lados, lo que permitiría justificar la posible utilización posterior de la bomba atómica, cuya preparación y manejo el autor (Pirillo) describe con todo detalle”.
Para el historiador “(…) lo original del libro es que también destaca los sentimientos de muchos líderes japoneses, como el mencionado general Kuribayashi, un opositor a la guerra que acepta el mando de la defensa de Iwo Jima sabiendo que la batalla se perdería y que él también perecería con la derrota, tal como ocurrió”.
Además, Rapoport adelanta en el prólogo: “En este apasionado y espectacular libro de Victorio Pirillo vemos la Segunda Guerra Mundial al desnudo a partir de un análisis político y militar completo y escalofriante”. Y explica que “el autor no se detiene en esa batalla, sino que trata de esclarecer toda la política japonesa y la norteamericana en el conflicto (…)”.
“La vasta información, totalmente fundada –observa Rapoport- no es una acumulación de datos, sino que pone en evidencia tesis esenciales que dan vuelta la historia, aunque alguna puede estar equivocada. La misma rigurosidad documental posibilita que emerjan preguntas más pertinentes en torno a un hecho histórico tan complejo como el narrado”.











Dejar una respuesta