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El trabajar es la ley

Trabajadores, no esclavos (foto ilustrativa El ave fenix FCE)

Trabajadores, no esclavos (foto ilustrativa El ave fenix FCE)

Por Juan José Prado*

Trabajar es un derecho y una obligación, es la ley. Los gobiernos de derecha, las dictaduras cívico militares, los neofascismos autodenominados “libertarios” en nuestro país, se han caracterizado por el menosprecio al trabajo. Y en especial al rol de trabajador. Y cuestionan, por ello, los derechos que se deben tener al trabajar. Una visión que nos lleva a la época de la esclavitud.

En ese contexto se debe entender el empecinamiento actual, y de antes, en derogar derechos laborales.  La Constitución Nacional de 1949 contenía en su texto derechos del trabajador, familia, maternidad, derecho a la infancia y a la vejez. Un compendio de normas sociales que protegían, en términos generales, al trabajador y la unidad familiar.

El golpe de 1955 derogó por decreto de los dictadores esa Constitución.  Luego, se pondrán de acuerdo con aliados y colaboracionistas, para pergeñar la Constitución de 1957 que, sin poder eludir o abstraerse de la realidad social, incorpora el artículo 14 que reconoce el derecho a trabajar. Siempre decimos que no hay nada nuevo bajo el sol neofascista actual.  

La noche de las corbatas (julio 1977)

Aquella asamblea de desembocó en la constitución del 57 se puede replicar en nuestros días, en el «acuerdo de mayo».  Luego el golpe del 24 de marzo de 1976, ante la restauración jurídica de los derechos del trabajador condesada en la Ley 20744/74, no solo se llevó asesinando al colega y experto, Norberto Centeno (1923-1977).

Los abogados laboralistas en aquella represiva “Noche de las corbatas», en Mar del Plata, constituían un agravio a los “principios” de los golpistas con Martínez de Hoz, a la cabeza.  La dictadura no solo asesina, también deroga la friolera de 326 artículos que garantizaban el derecho a trabajar, a proteger a la familia y los hijos. Y coartaba el despido amañado.

Esos artículos cubrían indemnizaciones, sucesión de los créditos laborales en el fuero laboral, protegían la maternidad de la trabajadora. Aquella afrenta del `76 no difiere de lo que pretenderá el menemismo en los ´90, y lo que pretende la actual clase dominante, con Milei como mascarón de proa, falta de mejores opciones.

Derechos y res pública

También se pretende arrasar con las fuentes de trabajo digno. La industria nacional. Las pymes. La subsidiariedad del Estado y su rol en los asuntos estratégicos para el país. Los bienes sociales comunes y los bienes naturales. Por esto es útil desguazar la ley laboral y convertirla en un elemento más a favor del poder (el real no el político) y del saqueo.

En la otra vereda, frente a todo eso, están las y los argentinos que quieren vivir de su trabajo y de los bienes y servicios que producen. Disfrutarlos. Quieren mantener los derechos que les corresponden de la res pública. Quieren vivir en un suelo soberano, con instituciones dignas de gobierno, preparadas, no con cipayos de poca monta e intercambiables como fusibles.

La aparición de la derecha, una vez más contra el trabajador, la soberanía del país, que busca negocios para pocos, remite a aquellos años de oprobio, 55, 66, 76, 90, cuando la Constitución se desconocía. Hoy, al menos, estamos en democracia. Pero quienes hemos sido testigos de todos estos procesos, esperamos que se restaure el derecho al buen vivir.

* Abogado. Ex presidente de la Asociación de Abogados de Buenos Aires AABA. Miembro de la Mesa Directiva de la APDH (Asamblea Permanente por los Derechos Humanos). Gran Maestro de la UBA.

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