Juan José Prado*

En el día de la fecha (por ayer martes 2) el Tribunal de Casación de los tribunales neoyorquinos -la Corte de Apelaciones de Nueva York (NY)- confirmó el fallo que revoca la condena a la Argentina por la expropiación de YPF, que pretendía la jueza Loreta Preska. A los fondos buitres solo les queda la Corte Suprema de Justicia de los EEUU.
La Argentina no debe pagar la suma de 18.000 millones de dólares a favor de los fondos buitre que promovieran una acción reparatoria ante el Tribunal de la citada Magistrada, con la omisión manifiesta de la decisión soberana de la Argentina, de la expropiación. Esta, una medida dictada durante el gobierno de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner.
Entones se desempeñaba como Ministro de Economía, Axel Kicillof, actual gobernador de Buenos Aires. Conforme al fallo del Tribunal Superior de EEUU, se ratifica que la jueza Preska ha interpretado erróneamente el derecho societario y la legislación argentinos. El fallo ratifica la decisión soberana de la expropiación de la empresa YPF.
La Argentina es un país soberano
La expropiación se concretó conforme a la Constitución Nacional y sus leyes complementarias a la cuales debe someterse la decisión. La Argentina es un país soberano y EEUU es otro. Ergo, el tramite expropiatorio fue correcto y ajustado a derecho, en la Argentina, y así ha quedado confirmado en los tribunales neoyorquinos.
Nos hemos referido oportunamente, al tema. cuando la Cámara de NY revocó la sentencia de la Jueza Preska. Hoy ratifica el Tribunal de Casación, órgano superior definitivo, que lo hecho por la gestión Kirchner fue ajustado a las leyes nacionales. Y debe ajustarse a la interpretación de las normas societarias acorde con la legislación nacional vigente.
El principal fondo buitre que buscaba beneficiarse con legislación extranjera, por la expropiación de YPF, es el británico, Burford Capital. Y se acoplaron al reclamo el Bainbridge Fund, de Bahamas, y el norteamericano Eaton Park Capital Management. Ahora les queda pedir revisión a la Corte. Es una opción. Pero el camino de la ley parece claro.










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