El historiador, Felipe Pigna, y el guionista y escritor, Pedro Saborido, presentaron su espectáculo Historias Argentinas en el Museo MAT de Tigre. La actividad inauguró el ciclo de conferencias que el municipio organiza desde 2025 –entonces bajo la consigna, Ciudades Futuras- y este año se realiza bajo el título: Pensar la Argentina. Participó gran cantidad de público, entre otros, vecinos de organizaciones de derechos humanos, docentes, también estudiantes y dirigentes de entidades intermedias.

Memoria, identidad, complejidad de ideas y creencias, contradicciones, son algunos de los tópicos que el historiador, Felipe Pigna, y el guionista y escritor, Pedro Saborido plantean en su recorrido, Historias Argentinas, donde pasan lista de próceres y referentes sociales de la política el arte y la cultura, en una charla abierta hacia el público que escucha.
El espectáculo inauguró, ayer martes, el ciclo de conferencias que, desde el año último, el municipio de Tigre organiza hacia la comunidad local. En 2025 se llamó, Ciudades Futuras; este año, enfocado en “fortalecer el desarrollo comunitario y reforzar las bases para una sociedad más inclusiva”, se denomina, Pensar la argentina.

Pigna es el historiador del momento en la Argentina –lo es desde hace varios años- y se enfoca acertadamente en la divulgación cercana, familiar, que humanizan el dato duro de las investigaciones. Y Saborido es un observador profundo de la sociedad, certero y filoso; que descree de la pacatería y conoce que la letra no solamente, con sangre entra.
Tres ejes para conversar
Así, la charla en el frente del historiador y el escritor, que en todo momento apela a la experiencia del público y busca opiniones e información, aunque no deja ser una conferencia sobre la historia de nuestro país, se transforma en una conversación amena, que enseña (sin insinuarlo ni al pasar), interpela e incita a la reflexión.

En una sala repleta de público, por el municipio estuvieron, entre otros, la secretaria de Educación y Promoción Social, Gisela Zamora; el secretario de Desarrollo Económico y Relaciones con la Comunidad, Emiliano Mansilla; y por el Concejo Deliberante, el presidente, Miguel Escalante; y además estuvo la concejala, Cecilia Ferreira.
La conferencia se centró en tres ejes, para reflexionar y poner en tela de juicio: civilización y barbarie, identidad argentina y revoluciones. Además de los relatos y diálogos Pigna y Saborido mostraron imágenes en dos pantallas en el escenario. De a ratos uno de los dos se paraba y seguía de pie la conversación.

Empezó Pigna con Facundo Quiroga, Sarmiento y civilización y barbarie, que el “padre del aula” tomo “prestado de Víctor Hugo (1802-1885)”. El planteo –amén del dato sobre el poeta y novelista francés- fue que ni Sarmiento -que aplaudió el cruel asesinato del Chacho Peñaloza- era tan civilizado; ni Facundo representaba en su persona tanta barbarie.
También hablaron de Juan Bautista Alberdi –el “bárbaro” Facundo le financió sus estudios de derecho al liberal-. De sus críticas al liberalismo vernáculo (ya entonces) porque “Ser libre, para ellos, no consiste en gobernarse a sí mismos sino en gobernar a los otros”. Y su amistad tardía con su gran enemigo, Juan Manuel de Rosas.
De London a Plaza Miserere

No dejaron de referirse a Bernardino Rivadavia (1780-1845), el primer gran endeudador con el extranjero del país, con un negociado a favor de la banca Baring. “Un personaje nefasto” resumieron. Y hablaron de su enemistad con José de San Martín, el padre de la Patria. Saborido no pasó por alto que su mausoleo está en Plaza Miserere.
Rivadavia falleció en Cádiz, España. En rigor, no quería ser enterrado ni en Buenos Aires “y menos en Montevideo”, relataron. “El tipo que quiso traer sajones a la Argentina para elevar el nivel de la raza. Está enterrado en un lugar donde todas las noches le fuman porro, lo mean. Un acto de justicia poética e histórica”, graficó Saborido.
Luego, el historiador y el escritor hablaron de la identidad. Pigna reivindicó la diversidad cultural de lo argentino; “difícil de sintetizar”, propuso. Y explicó que es “es producto de capas superpuestas, pueblos originarios, afros traídos como esclavos. El sustrato criollo, inmigrante, italianos, judíos, españoles, franceses, rusos, la conformaron”.

Saborido recordó que el escritor, Jorge Luis Borges, señalaba que “la identidad es una ficción sobre nosotros mismos”. En el sentido de un relato, no una mentira. Y valoró la memoria como herramienta de la identidad. “Si perdemos la memoria, vamos a perder la identidad, porque no sabremos quiénes somos”, advirtió.
Hacia el final, Pigna y Saborido, en el eje Revoluciones, recordaron el bombardeo a la Plaza de Mayo del 16 de junio de 1955, que de tantas maneras se intentó e intenta esconder de la historia. Pigna recordó que en estos días se inicia “la semana de la memoria, que nos convoca a 50 años de la noche más tremenda de la historia argentina”
El 24-3 recordar

Pigna observó que estamos en “un momento en el que se quiere negar todo eso. Donde el plan económico es exactamente el mismo del de Martínez Dios, corregido y aumentado. Así que creo que es importante recordar que tenemos una historia que nos lleva de orgullo. De gente que nos precedió, que nunca se dio por vencida”.
Y como cierre consideró: “Por eso creo que es importante estar muy atentos al 24 (de marzo). Ir a la plaza. Estar presentes y recordar a los que no están. Y sobre todo defender nuestra historia, que sigue siendo una historia gloriosa (porque es) la historia argentina (…)”. Tras los aplausos el historiados y el escritor se tomaron fotos y selfis.

Tras la conferencia, el secretario Mansilla señaló: “Es una charla para hacer pensar. Lo cual me parece importante en estos momentos en que parece que todo es más intuitivo, reaccionario”. Y destacó: “Las personas que creemos que se puede construir una sociedad distinta y tener diferencias en paz, tenemos que darnos ese lugar para pensar”.
“Esto –manifestó el tigrense- para tener estrategias y poder explicar las cosas sin segregar al que piensa distinto (…) Es nuestro concepto de construcción de comunidad, relacionarnos todos y construirla. Los derechos humanos, por ejemplo, son parte de una comunidad con memoria, que entiende los procesos históricos y puede tener una opinión”.










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