El gobernador bonaerense, Axel kicillof, criticó la decisión de la gestión Milei de no instalar en Bahía Blanca una planta de gas natural licuado (GNL) que se proyectaba y gestionaba desde hace una década. Con precisión Kicillof atribuyó la decisión de funcionarios de Milei, en el directorio de YPF, a “un capricho ideológico”, por el magro resultado electoral de La Libertad Avanza -el partido de Milei- en la provincia. También resulta obvio que Milei ve la figura política de Kicillof, como una amenaza a su ambición de seguir en el gobierno luego de 2027.
La empresa argentina de energía YPF instalará en Río Negro su planta de GNL merced a la decisión del directorio hegemonizado por funcionarios mileistas. Los medios nacionales dieron ayer la mala nueva, resultado de una polémica que se había instalado con la llegada al gobierno nacional del ultra conservador, Javier Milei.
Para contextualizar la situación hay que retrotraerse a principios de la gestión Milei. Tiempo atrás se filtró de una reunión de gabinete nacional (por ese motivo echaron al entonces ministro Guillermo Ferraro) que el gobierno nacional intentaba “dejar sin caja” a las provincias que no apoyaran la finalmente “aprobada” ley ómnibus.
En este contexto, por ejemplo, el gobierno nacional dejó de solventar el Fondo Educativo Docente; y desfinancia desde hace tiempo el subsidio al transporte (en diciembre costaba $52 el mínimo hoy $270). Esto solo por citar. Varias provincias, por los apremios, terminaron dando el visto bueno a la ley. Pero Buenos Aires no se sumó.

Enorme gravedad
El Proyecto GNL es estratégico para el país. Según fuentes especializadas, de una inversión de U$S 20.000 millones hasta 2031; y otros U$S 20.000 millones en Vaca Muerta, para pozos; y U$S 10.000 millones más en infraestructura. El impacto para la economía argentina -empleo, tecnología- será más que positivo.
En un principio el proyecto GNL se pensaba para concretarse en la provincia de Buenos Aires. Pero con el cambio de gobierno -y dado que la provincia está en manos de la oposición a Milei- se especulaba con que el RIGI, incentivo para grandes Inversiones, posicionara a Río Negro (afín al gobierno) como otra posible sede de la importante obra.
Y así ocurrió. Para Kicillof: “Estamos ante un hecho de enorme gravedad. Una irresponsabilidad del presidente Javier Milei, que como resultado de un capricho ideológico está poniendo en riesgo un proyecto en el que venimos trabajando hace 10 años”, afirmó el gobernador Kicillof, este miércoles en una conferencia de prensa.
Kicillof habló acompañado por funcionarias y funcionarios bonaerenses en el Salón Dorado de la Casa de Gobierno. Estuvieron la vicegobernadora Verónica Magario; los ministros de Gobierno, Carlos Bianco; de Producción, Ciencia e Innovación Tecnológica, Augusta Costa; y de Infraestructura y Servicios Públicos, Gabriel Katopodis.
“La localización de la planta de GNL -explicó el gobernador, conocida la decisión de YPF- no se definió por la adhesión o no de la provincia de Buenos Aires al RIGI. Si la empresa entra al RIGI nacional, obtiene los beneficios impositivos y jurídicos, asociados a la disponibilidad de los recursos y divisas, más allá de que la provincia adhiera o no”.
Malo para la Argentina

“El presidente de YPF, Horacio Marín, me comunicó ayer (martes) -agregó- que la decisión no tenía nada que ver con el RIGI provincial. Dada la gravedad del tema espero y exijo que ratifique públicamente lo que me expresó en privado” (…) también me confirmó en Bahía Blanca las inversiones de MEGA y PROFERTIL por U$S 2.200 millones”.
Sobre Buenos Aires y Río Negro, Kicillof señaló: “Esto no es un Boca–River. Es una decisión muy importante y no puede ser una disputa entre provincias. No es bueno o malo para una provincia u otra. Es malo para la Argentina”, enfatizó. “No nos vamos a pelear con otros gobernadores. El único responsable es el presidente de la Nación”.
Para el gobernador: “La verdad es que Milei no soporta haber perdido las tres elecciones en la provincia de Buenos Aires. Y ha entrado en una disputa permanente desde el primer día. No es una novedad que nos haya quitado esta inversión. Porque ya había quitado fondos para el salario de los docentes, los boletos del colectivo y la seguridad”.
Y además señaló: “Esto se inscribe dentro de las peores prácticas de la política. Piensa que si nos castiga, los bonaerenses lo van a votar. Pero se equivoca y está generando un daño enorme”, volvió a enfatizar. Y evaluó: “El fundamentalismo ideológico de Milei nos está trayendo muchos problemas tanto en el plano internacional como local”.
Amenaza
Kicillof descartó que “fue por un capricho mío que se llevan la inversión a Punta Colorada”, con relación a la no adhesión al RIGI. Aunque reconoció que esa versión la difundieron corporaciones mediáticas nacionales. Y reafirmó: “la única realidad es que por decisión de Milei se suspenden las inversiones previstas en Bahía Blanca”.
Estuvieron presentes, entre muchos otros, las y los ministros bonaerenses de Transporte, Jorge D’ Onofrio; de Hábitat y Desarrollo Urbano, Silvina Batakis; la secretaria de la Gobernación, Agustina Vila; el asesor de Gobierno, Santiago P. Teruel; el titular de ARBA, Cristian Girard; y el de Asuntos Portuarios, Juan Cruz Lucero.
Aunque esto no lo dijo el gobernador bonaerense, también es cierto que Kicillof representa una seria amenaza para las ambiciones de continuidad de Milei en 2027. El bonaerense es un político sólido en el principal distrito electoral del país. No necesitó de gran presencia mediática ni en redes -como Milei- para ganar la elección.
También tiene prestigio universitario; su doctorado de la UBA no es honorario, ni se lo otorgó la universidad de un partidario, como a Milei. No se cuestiona la autoría de sus libros, y fue docente universitario e investigador del CONICET. Y además, tuvo a cargo el ministerio de Economía de la Nación en una gestión normal, sin mayores sobresaltos.
De hecho, algunos de sus partidarios pensaban que podía haberse presentado a las presidenciales en 2023. Pero por propia decisión no lo hizo. Lo cual demuestra que, además, es reflexivo. Y no un exaltado, como ocurre con Milei, que ha insultado a presidentes de otras naciones, periodistas y a políticos, solo porque piensan distinto a él.










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