Por Víctor Bruzzoni*
Redactor especial

La UNESCO (Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura) definió la Inteligencia Artificial (IA) como “máquinas capaces de imitar ciertas funcionalidades de la inteligencia humana incluyendo la percepción, el aprendizaje, el razonamiento, la resolución de problemas, la interacción del lenguaje e incluso la producción creativa”. En la actualidad utilizan IA todas las plataformas tecnológicas. No es mágica, depende de datos y algoritmos para funcionar. Entonces, es presente y seguramente también futuro.
Recientemente concluyó en Nueva Delhi, capital de la India, la cuarta Cumbre sobre el Impacto de la Inteligencia Artificial. Tuvo como objetivo consensuar posturas con el fin de regular y gestionar el desarrollo acelerado de esta tecnología. Se debatieron, en lo esencial, las oportunidades y riesgos (que no son pocos) de la inteligencia artificial (IA).
Liderada por el primer ministro indio, Narendra Modi, la Cumbre reunió a una veintena de líderes mundiales, entre ellos el presidente francés, Emmanuel Macron; el brasileño Lula da Silva; el jefe del gobierno español Pedro Sánchez; el canciller alemán Friedrich Merz, entre otros. La Argentina, pese al interés y actualidad de la temática, no participó.
También participaron ejecutivos de principales firmas del sector. Entre ellos, Sam Altman (OpenAI); Demis Hassabis (Google DeepMind); Jensen Huang (NVIDIA); y Alexandr Wang (Scale AI). Y más de un centenar de científicos, académicos y empresarios dell mundo de la IA. Bill Gates, cofundador de Microsoft canceló su discurso, horas antes, porque se lo relaciona con el affaire Jeffrey Epstein.
Bien común vs. Business
El primer ministro Modi, al abrir el encuentro, consideró que la IA “debe convertirse en un medio de inclusión y empoderamiento, sobre todo para el sur global”. Llamó a utilizarla para el “bien común mundial”. Intentó ubicarse a la cabeza de los avances tecnológicos, en franca competencia con China y los EEUU.
Nueva Delhi espera atraer más de u$s200.000 millones en inversiones en los próximos dos años, mientras las tecnológicas anunciaron nuevos proyectos e infraestructura durante la Cumbre. El presidente Macron anunció: “estamos decididos a seguir configurando las reglas de juego. Y a hacerlo con nuestros aliados, como India”.
El líder sudamericano, Luiz Inácio Lula da Silva, defendió una gobernanza multilateral de la IA. Y advirtió sobre contenidos falsos manipulados, y el control de los algoritmos en manos de unos pocos. Sobre esto último puso de relieve que la situación amenaza los procesos electorales.
El jefe de la delegación estadounidense, Michael Kratsios, también presente en la Cumbre, rechazó cualquier forma de control internacional sobre la inteligencia artificial (IA). Y propuso sustituir la regulación por lo que consideró él, “una agresiva estrategia de exportación tecnológica”, sobre la que ya tenía título «American AI Export Program».
«Como la Administración Trump ha dicho ya, muchas veces, rechazamos totalmente la gobernanza global de la IA. Creemos que la adopción de la IA no puede conducir a un futuro mejor si está sujeta a burocracias y al control centralizado», sentenció Kratsios. Antes el titular de la ONU, António Guterres, había propuesto crear una comisión internacional de expertos.
IA de todos
Esto, obviamente, para reforzar el control humano sobre la IA. “El futuro de la IA no puede ser decidido por un puñado de países, ni quedar a merced de los caprichos de unos pocos multimillonarios”, expresó con claridad Guterres. Destacó que debe “pertenecer a todos”, y llamó a crear un fondo global de U$S 3.000 millones para asegurar este amplio acceso.
Entre los empresarios privados, Altman, también advirtió sobre la necesidad “urgente” de regular la IA. Propuso la creación de un organismo internacional similar al OIEA de energía atómica. Con capacidad de responder “rápidamente a las circunstancias cambiantes” y coordinar los esfuerzos de regulación global en este campo, en consonancia con Guterres.
Altman, además, señaló que “la democratización y la coordinación internacional, serán esenciales para evitar riesgos asociados a la centralización de esta tecnología. Y al avance de problemas como la manipulación de información y la disrupción laboral.”. A lo largo del encuentro, también se debatieron otros temas preocupantes para los Estados.
Por caso la protección infantil, el empleo, la demanda energética de los centros de datos y acceso equitativo a la tecnología. La declaración final estuvo destinada a regular su uso, en medio de preocupaciones sobre su impacto en el empleo, la creación artística, la seguridad de los niños, la educación, la información y el medio ambiente, además.
Más allá del estado de cosas, surgen preguntas ¿Es realmente posible que las máquinas se “independicen” y “aprendan” cosas que los humanos no controlamos del todo? Como decíamos más arriba, no se trata de magia. Sino de una acción humana ¿Cómo cambiarán el trabajo, la democracia, el dinero y los vínculos en este tsunami tecnológico del futuro?
Abogado. Ex juez del fuero laboral.










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