Opinión, Política, Por Juan José Prado, Sociedad

La vida continúa

Monumentos en el Parque Nacional Rapa Nui, en Chile (Foto ilustrativa)

Monumentos en el Parque Nacional Rapa Nui, en Chile (Foto ilustrativa)

Por Juan José Prado*

En estos tránsitos de vida política, económica y social, cuando se habla de cambios profundos, finalización de un proceso histórico. De cambios profundos en el reparto de la riqueza, con muy ricos y muy pobres. Subyacen, y lo advertimos en la cotidianeidad espacios que mantienen la antorcha de la vida humana.

Obras municipales, presentaciones artísticas, encuentros. La vida continua.  y lo seguimos haciendo y practicando en la cotidianeidad. Pareciera que nos encontramos imbuidos de aquel pensamiento que nos señalaba de la necesidad de las “pequeñas cosas” para prepararnos en abordar las grandes que vendrán.

Noches de jazz y blues convoca un municipio que también invita a sus museos. La provincia arregla la rampla de Mar del Plata. Otro municipio convierte en paseo de bicicletas y descanso una avenida, aunque más no sea un buen rato a la noche, o a la mañana. La comunidad organizada lugareña se esfuerza por su continuidad.   

La comunidad existe, vive y está allí. Los seres humanos estamos, deseamos encontrarnos. No somos meros números, consumidores o recursos humanos. No somos capital, sino personas, amigos, familias. No se puede suprimir la existencia de humanidad con mensajes negacionistas, o que sustituyen la ideología, con objetos.    

“Se pretende destruir el pensamiento”

Se nos pretende imponer ese mensaje detractor, pesimista sobre la humanidad. Pero la vida continúa. Pero no te puede borrar la humanidad una decisión absurda emanada de un centro de poder concentrado.  No puede suprimir la existencia una red “informativa” orientada a negar la humanidad y crear consumidores de lo que sea.

No hay duda de que es una tarea devastadora que nos está invadiendo. Se pretende destruir el pensamiento Se pretende convencernos de que tiene razón el más fuerte, el que tiene las armas más letales. Pero ni esas armas, ni el dinero ni el poder que ostentan los poderosos tienen lo que tiene el ser humano por su misma condición.

Nunca una obsesión basada en el determinismo de quien se considera “creador”, “fundador” de algo en el universo logró imponerse a la lucha tenaz, permanente y esperanzadora de la especie humana.  Puede haber momentos efímeros en los que se logren efectos vanos por un tiempo. Pero tenemos la racionalidad práctica, la cultura y la identidad La vida continúa.

La humanidad ha visto caer tantos dioses de barro. Eso nos ha asegurado siempre el futuro. La lucha por la vida nunca termina. Por más que traten de sumergirnos en lo más profundo del pesimismo con las armas más sofisticadas, las utopías están allí, persistentes, para seguir escribiendo nuestro destino. La vida continúa.

* Abogado. Ex presidente de la Asociación de Abogados de Buenos Aires AABA. Miembro de la Mesa Directiva de la APDH (Asamblea Permanente por los Derechos Humanos). Gran Maestro de la UBA.

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