Internacionales, Opinión, Política, Por Adolfo Pérez Esquivel, Sociedad

Olvido de la memoria e hipocresía de la guerra

Adolfo Pérez Esquivel en el Museo Lucy Mattos (Foto archivo)

Adolfo Pérez Esquivel en el Museo Lucy Mattos (Foto archivo)

El vecino de San Isidro, Adolfo Pérez Esquivel, no necesita muchas presentaciones. Lo suyo es la búsqueda de la paz, la defensa del más débil, sin más, sin atajos, con amor al prójimo y al medio ambiente. En esta carta fechada, el 10-2-2023, que difundió la agencia de noticias Andar de la Comisión Provincial por la Memoria -organismo que preside-, advierte sobre las políticas de las grandes potencias para sacar utilidades con la guerra. “Es una ofensa a Dios y a la Creación y pone en peligro la vida planetaria”, señala sin metáforas. Siempre sabe de lo que habla Adolfo.

Por Adolfo Pérez Esquivel*

Imagen en la nota original en Agencia Andar (Comisión Provincial por la Memoria)

La primera víctima de la guerra es la verdad. Hoy con mayor intensidad se trata de ocultar, por los medios masivos de comunicación, todo el andamiaje de las formas ocultas de la propaganda que pretende vender un producto que intoxica a la población que compra lo que no vale. Oscar Wilde decía que “hipócrita es aquel que sabe el precio de todas las cosas y el valor de ninguna”.

La humanidad vive la incertidumbre de no encontrar caminos de convivencia y respeto mutuo. Los poderes políticos, económicos, el aumento de la carrera armamentista, el desprecio que hacen de la Madre Tierra a la que someten a violaciones del medio ambiente y provocan situaciones irreversibles.

Contaminando, destruyendo, saqueando los recursos como el agua, la desforestación, el calentamiento global, la pandemia del COVID 19 que cobró millones de vidas y la especulación de los laboratorios farmacéuticos, que en nombre del “desarrollo y la salud” se enriquecieron a costa del ser humano.

Quiero compartir con cada uno y una de ustedes el siguiente mensaje, que más que palabras se dirige al corazón y al espíritu.

“Miles, millones de niños y niñas son víctimas
de guerras, hambre, violencia social y estructural.”

Las palabras no pueden expresar lo que siente la niña que perdió su madre en la guerra, se encuentra en un orfanato, dibujó con tiza en el piso a su madre, dejó sus zapatos fuera del dibujo y ella se acostó en el lugar sagrado en forma fetal, volviendo al seno del ser querido que la guerra le arrebató.

La niña siente su ausencia y necesita de su amor y  ternura. Miles, millones de niños y niñas son víctimas de guerras, hambre, violencia social y estructural. Dejan en descubierto la hipocresía de gobiernos que privilegian sus intereses económicos y políticos y marginan al ser humano y los pueblos. Y continúan fomentando la guerra y enriqueciéndose con el comercio de armas y el envío de dinero para la muerte.

La guerra de Estados Unidos, la Unión Europea (UE) y la OTAN utiliza al pueblo ucraniano. Y lo sacrifica, en la guerra, contra Rusia. Y llevan al mundo al límite de la III Guerra Mundial. Todos los síntomas están a la vista. La escalada e intervencionismo de las grandes potencias no quieren sentarse a dialogar y encontrar  caminos para construir la paz.

El presidente Zelenski, de Ucrania, busca profundizar la guerra con el apoyo de los EEUU y Europa. Es el títere de los intereses de las grandes potencias. Y pide más armas, dinero y entrenamiento del ejército ucraniano para el manejo de tanques y misiles de Alemania, Australia, EEUU y la UE.

“La ONU está ausente a pesar de los reiterados llamados (…)”

Es una política demencial que aleja la Paz y pone al mundo al borde de su autodestrucción por la irresponsabilidad del poder de las grandes potencias y sus gobernantes. Es una ofensa a Dios y a la Creación y pone en peligro la vida planetaria. La ONU, que debiera ser el faro para iluminar conciencias y construir la Paz lamentablemente es una caja vacía, sin fuerza para tomar decisiones.

La ONU está ausente a pesar de los reiterados llamados de iglesias, organizaciones y personalidades mundiales que dicen ¡PAREN LA GUERRA! Los 193 países que la integran guardan silencio o están imposibilitados de actuar. Es necesario democratizar la ONU. Tener fuerza para tomar decisiones en bien de la Paz Mundial.

Hacemos nuestro el llamado del Preámbulo de la ONU: “Nosotros los pueblos del mundo” reclamamos el fin de las guerras. Tanto de Ucrania, Rusia, EEUU, la OTAN, como otras guerras silenciosas que afectan a la humanidad y al planeta a punto de estallar. La lucha de los pueblos es combatir el hambre, la pobreza, recuperar el equilibrio perdido del ser humano con la Madre Tierra antes de que sea tarde.

La niña busca el amor y la ternura de su madre víctima de la guerra que nunca podrá abrazarla. Necesita que la humanidad la abrace junto a todos los niños y niñas en el mundo. Para que puedan sonreírle a la vida y no perder la esperanza. Es un mensaje que va más allá de las palabras. Es un mensaje que habla a la mente y al corazón

*Artista plástico. Copresidente de la Comisión Provincial por la Memoria. Premio Nobel de la Paz 1980.

Dejar una respuesta