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¡Que digan dónde están!: multitudinaria manifestación a 50 años del último golpe cívico militar

30.000 detenidos desaparecidos presentes. En la foto Estela de Carlotto (95), Abuela de Plaza de Mayo

30.000 detenidos desaparecidos presentes. En la foto Estela de Carlotto (95), Abuela de Plaza de Mayo

¡Que digan dónde están! Más de un millón de personas en la Plaza de Mayo, en una manifestación que se repitió en varios puntos del país, recordaron y repudiaron el inició del golpe cívico militar hace 50 años. También le reclamaron políticas de memoria, verdad y justicia al actual gobierno negacionista de Javier Milei. Con un espíritu envidiable varios referentes de organimos de derechos humanos leyeron un documento unificado de la Mesa de organimos de Derechos Humanos y el Encuentro por Memoria Verdad y Justicia.

Plaza repleta de manifestantes

A cincuenta años del golpe cívico militar, el documento de todos los organismos de derechos humanos de la Argentina puso en tela de juicio la política atrasada y negacionista de la gestión Milei. Atrasadas porque remite a un modelo que, en el siglo XIX, 1880, se postuló general, para una minoría que llevaba su “vaca atada” a los paseos por Europa.

Cientos de miles de ciudadanos con sus familias y amigos, ayer martes, le dijeron “No” al negacionismo. Obviamente también hubo familiares de desaparecidos, militantes políticos y de organismos. El terrorismo de Estado de 1976 en adelante, para imponer las ideas que se postulan hoy desde el gobierno, perjudicó a todos los sectores sociales.

Los referentes de los organismos de derechos humanos están grandes. Pero la claridad de su lucha está intacta, tal como se vio en el escenario montado ayer en la Plaza de Mayo. Donde una multitud que no se junta desde hace al menos dos décadas, los escuchó, los vivó y gritó y cantó las consignas que despertaban sus intervenciones.

No al genocidio y a la guerra

Una vez más, el cierre estuvo a cargo de la Madre de Plaza de Mayo, Lidia Stella Mercedes Miy Uranga, más conocida por todos con el cariñoso, Taty Almeida. A los 96 años, su voz clara y potente lleva la energía y la razón de su género, pero también de su experiencia de vida., algo que con la IA más avanzada no se podría remedar, aunque se trate.

Trabajadores de FATE en el escenario

“¡En defensa del hospital Garrahan como causa nacional! ¡Rechazamos los sumarios, sanciones e intentos de despidos, que el gobierno (nacional) quiere consumar a pesar del fallo judicial favorable! Aplicación efectiva de la ley de Emergencia Pediátrica y de la ley nacional en Discapacidad”, señaló, por ejemplo, en la parte del documento que le tocó leer.

“Fuera el imperialismo norteamericano de Venezuela –señaló, asimismo-  basta de bloqueo y agresiones a Cuba. Fuera yanquis de América Latina. Milei está alineado con el sionismo genocida. Nos pronunciamos por una Palestina libre Repudiamos el genocidio en Gaza y la agresión de EEUU e Israel contra el pueblo de Irán. Decimos no al Genocidio, no a la Guerra”.

Los organismos demostraron estar a la altura de lo que pasa en el mundo, además. Lo cual es garantía, también, para los más jóvenes, de que no se los engaña con posteos falsos o armados adrede para embaucar a descuidados. La solidez de los organismos de derechos humanos se construyó en el territorio, no es producto de redes sociales.

Libertad a presos políticos  

Adolfo Pérez Esquivel lee, a la izquierda, atrás, Adriana Taboada, de la Comisión Memoria Verdad y Justica Zona Norte sostiene una sombrilla y escucha

En otro tramo del documento, nuestro vecino de la zona norte, Adolfo Pérez Esquivel, del Servicio de Paz y Justicia, y Premio Nobel de la Paz 1980, reclamó, asimismo: “¡Libertad a Milagro Sala; Facundo Jones Huala; Milton Tolomeo; Daniel Vera y a todas las presas y presos políticos; exigimos el cierre de todas las causas!”.  

También leyó claramente: “Denunciamos la persecución judicial y reclamamos el sobreseimiento definitivo, y la anulación de la condena, a Alejandro Bodart. y del procesamiento a Vanina Biassi. Porque denunciar un genocidio no es delito”. Es un dato útil este, pues desde algunos medios nacionales, solo destacaron un solo pedido.

A la izquierda con su cámara de nuevo, Pablo Grillo, de alta, tras la represión del gobierno, por fotografiar marchas de jubilados

El documento de los organismos, entonces, en la parte leída por Pérez Ezquivel también denunció: “La prisión y proscripción de Cristina Fernández de Kirchner, ex presidenta de la Nación, en un proceso denunciado por absolutas irregularidades, durante el cual se atentó contra su vida, merece nuestra preocupación y repudio. ¡Libertad a Cristina Fernández!”.

La lectura del documento fue un momento clave de la manifestación que tuvo su epicentro con 1.000.000 de participantes o más en la CABA. Pero se replicó en ciudades importantes del país, y pueblos. Desde ya, no se pudo malograr ni tapar con el protocolo contra manifestaciones, que instituyó el gobierno para reprimir protestas opositoras.

Presentes ahora y siempre

Como otros años, en diferentes puntos de la CABA también hubo manifestaciones artísticas para concientizar sobre la democracia y repudiar los autoritarismos. Tamborilleros, estatuas vivientes –La Juanas, de San Fernando, llegaron al pie del escenario central-, actuaciones callejeras. Sin un solo policía a la vista, hubo paz y sentimiento comunitario.  

También dijeron presente columnas de sindicatos, de agrupaciones políticas y se desplegó una inmensa bandera de fondo azul con los rostros de miles y miles de víctimas de la dictadura cívico militar. Y los organismos repartieron fotos de rostros de detenidos desaparecidos para quien quisiera visibilizarlos durante la manifestación.

taty Almeida y su lectura, a su lado Adolfo Pérez Esquivel

Desde muy temprano, en la jornada, en subtes o en la calle, grupos cantaban consignas por los 30.000 y contra el olvido. En puntos de acceso como Belgrano, desde el norte, los jóvenes, adultos, amigos, familias, militantes, en una esquina, en una parada de colectivo, al ingreso de una estación de subte, no pasaban inadvertidos.

Hacia el fin de la lectura, y del acto en la Plaza, Taty A. comenzó la despedida: “Levantemos ahora muy alto las fotos de los desaparecidos y desaparecidas. En este momento miran hacia la casa de gobierno, a ese Poder del Estado que no los busca, mientras los niega”.  Y volvió a convocarlos: ¡30.000 detenidos-desaparecidos, presentes! ¡Ahora y siempre!

Gustavo Camps

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