De norte a norte, Opinión, Por Débora Blanca, Sociedad, ¡Feliz 2026!

¿Qué vamos a hacer con el mundo en 2026?

En 2026 inauguremos utopías al lado de las ya usadas, dice Debora Blanca

En 2026 inauguremos utopías al lado de las ya usadas, dice Debora Blanca

Por Débora Blanca*

¿Soñarlo más lindo tal vez? Ojo que hablo de soñarlo de verdad, o sea, de hacer lo que soñamos. Me pregunto por el agotamiento que todos sentimos. Y no creo que sea porque trabajamos muchísimo (aunque sí, trabajamos muchísimo). Me parece más bien que hay personas que emprendieron una batalla que están ganando.

Ganan cada vez que, por ejemplo, logran que quedemos atrapados en redes y pantallas; hasta que dejamos de escucharnos y de mirarnos como dios manda. Están ganando cada vez que nadamos en la inmediatez superficial. Cada vez que evitamos la profundidad de los compromisos afectivos y éticos. Están ganando la batalla cada vez que, aunque cambiemos de anteojos, no logramos ver un futuro nítido.

Todo esto nos llena de agotamiento. Nos llena de vacío. Pero, se me ocurre un comienzo posible para este 2026. Empezar a poner límites a los prepotentes. A los crueles. Pedirles argumentos. Sin conformarnos con la torpe repetición de alguna burrada cínica gritada por algún influencer o streamer.

Pero ojo, que lo hagamos dialogando (o al menos intentémoslo), sin gritos, ni insultos. Hagámoslo con palabras, con pausas, con canciones, con poesía. Recuperemos la verdad escondida tras capas y capas de falsedades buscadoras de miserables «me gusta». Y de paso recuperemos las calles, las marchas imprescindibles.

En 2026 despertemos

Porque nos están arrancando las causas justas. Los derechos. La sensibilidad. Lo colectivo y los lazos. Nos están arrancando la humanidad ¿Lo vamos a permitir? Volvamos a levantar las banderas de nuestros emblemas. Esos emblemas que están machucando, denostando, burlándose como si fuera gratuito ¡De ninguna manera!

Las Madres, las Abuelas. Nuestros desaparecidos. La educación pública. La salud también pública. Qué sé yo, tantos emblemas de nuestra argentinidad ¿Qué nos pasó? En 2026 despertemos. Empecemos a salir del letargo mortífero que resulta de tanto grito violento de libertad. Porque la libertad no se grita con ojos desorbitados y risas guasonescas.

No señor. La libertad se susurra, se acaricia y se abraza. En un abrazo que hace ronda con los otros. En 2026 inauguremos utopías al lado de las ya usadas. Resistamos. Pensemos juntos. Sonriamos o riamos a carcajadas ¿Por qué no? Es que, si dejamos que sigan bañándonos de tristeza y desesperanza, estamos fritos.

El mundo nos necesita sentipensantes. Si lo logramos, el futuro puede ser más lindo, más tierno. Les deseo un muy, pero muy feliz comienzo de año. Y pido por favor que seamos valientes y que volvamos a soñar.

*Psicóloga

Dejar una respuesta