
Invoco a la tierra madre
de la que estamos quedando huachos,
errando como sombras sobre su pecho,
esclavizados…
convoco a todas las voces
las sepultadas en sus entrañas
a que conmuevan con sus clamores
la médula planetaria.
Invoco a los viejos pueblos
antiguos dueños de esta inmensidad
que no renunciaron nunca los despojados a su heredad.
Y cito a la sangre amada
la sangre con que se amasa
este barro mestizo y aluvional de la patria.
Independencia, independencia
mi canción clama,
independencia, independencia,
la historia llama,
que los laureles de mayo coronen nuestra esperanza.
Convoco al músculo padre que es nervio y simiente del trabajo
al campesino que siembra un sueño desalojado.
A la memoria del agua, La del petróleo y de la semilla
traficadas por esas manos viles que nos humillan
aquí llamo a los caídos en la dura lucha cotidiana
y a esas treinta mil ausencias que llevamos en el alma
a los que dieron sus vidas allá en la turba lejana
y a los que fueron por pan y los pararon con balas
independencia, independencia
mi canción clama.
Independencia, independencia,
La historia llama.
Que los laureles de mayo
coronen nuestra esperanza.
Idea y producción: Miguel Ranieri. Librería Sudeste Libros (Facebook: Sudeste Libros). Espacio Cultural El Astillero.










Dejar una respuesta