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Equipo de Sacerdotes villeros: no al recorte en villas asentamientos y barrios populares

“En medio de tanta deuda con los más postergados -expresaron los curas- valoramos las políticas públicas (…) en barrios populares”

“En medio de tanta deuda con los más postergados -expresaron los curas- valoramos las políticas públicas (…) en barrios populares”

En su comunicación los sacerdotes advierten: “Una de las principales funciones del Estado es velar por los más postergados”. También critican el recorte, a una quinta parte, del Fondo de Integración Socio-Urbana FISU. El Equipo de Sacerdotes y Villas Populares de la Argentina, asimismo, solicitaron que el gobierno nacional “revise lo que haga falta para que la Integración Socio-Urbana sea una realidad cada vez más efectiva”.

Entre los recortes a los sectores populares que efectiviza la gestión Milei -jubilados, maestros, diversidades, pueblos originarios, otros- le tocó el turno la semana última al FISU (Fondo de Integración Socio-Urbana). Los fondos surgen del Impuesto País por la compra de dólares y la gestión Milei lo redijo a la quinta parte.

Ante el oprobioso recorte a los más vulnerados del sistema imperante, el Equipo de Sacerdotes y Villas Populares de la Argentina, en una comunicación que firman sacerdotes de todo el país, le recordó al gobierno nacional que “Una de las principales funciones del Estado es velar por los más postergados”.

En esta línea la comunicación señala: “El preámbulo dice que dos de los objetivos de la Constitución Nacional son: afianzar la justicia (los desfavorecidos que nacieron en villas y no tuvieron oportunidades necesitan la intervención del Estado) y promover el bienestar general. Y evalúa que “es un golpe muy duro bajar ese financiamiento”.

Por ejemplo, explican: “Antiguamente, las villas no figuraban en los mapas. Aparecían como «espacios verdes». En un momento dado, la sociedad «se desayunó» con la existencia de las villas. Se habló de erradicación, luego de urbanización, hasta que se instaló bastante el concepto de integración urbana”.

Tanta deuda con los más postergados

Aunque reconocieron que siempre hubo idas y venidas para reconocer la integración informaron que “Gracias al relevamiento que nos permitió llegar al RENABAP (Registro Nacional de Barrios Populares) muchos lugares históricamente ninguneados por la sociedad y por el Estado empezaron a ser tenidos en cuenta con más profundidad”.

“En medio de tanta deuda con los más postergados -expresaron los curas- valoramos las políticas públicas (…) en barrios populares”. Pues, señalaron: “posibilitaron crecer en inclusión. Así, muchos vecinos pudieron lograr mejor acceso a cloacas, agua, luz, escuela, salita y centros comunitarios. Otros pudieron ampliar y mejorar sus humildes casas.

Para el Equipo, con justeza, “no es bueno desenchufar el Estado de las villas y asentamientos”. También explican que “es un golpe muy duro bajar este financiamiento que beneficia a más de 5 millones de vecinos, entre los cuales la mayoría son menores. Y enfatizan: “La intervención del Estado en los más de 5.000 barrios populares de todo el país no puede decaer”.

Luego evalúan: “Bajar el presupuesto de la FISU (Fondo de Integración Socio-Urbana) sería volver para atrás. No podemos tolerar semejante retroceso que genera mayor exclusión y, por lo tanto, inseguridad y desintegración social. Prácticamente es la única política pública que apunta al núcleo duro de la pobreza”.

GC

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