El marketing busca que los clientes se sientan bien. Para consumir. Pero la vida es algo mucho más rico y más complejo. También el asentir constantemente puede poner al que concede en un lugar de comodidad o empático. La pegunta es: ¿Con qué consecuencias? En esta columna la psicóloga Débora Blanca elogia el “no” cuando se utiliza bien; desde el amor y no desde el odio; y para construir.
Por Débora Blanca*

No. Ene O. Lo opuesto de Sí. No quiero. No puedo. No tengo ganas. No me da el tiempo. No te voy a comprar un celular hijo ¡Tenés 9 años! No podés apostar, sos menor. Y además no es una manera de ganar guita, aunque te hagan creer que sí. No podés pedirme todo el tiempo que te transfiera a Mercado Pago ¿En qué estás gastando?
No, no podés cenar en tu cuarto mientras jugás a la play. Cenamos todos juntos (aunque te aburras) y después jugás un rato más ¿Uber? ¿Pero si es temprano y el colectivo te deja a dos cuadras? No, el trabajo no está para aprobar; dale una vuelta más a los temas y vuelvo a tomarte, quedate tranquilo.
No dale, vamos un ratito que la abuela tiene ganas de verte. No, ahora no tengo plata para comprarte esa remera. Ya sé que está a buen precio, pero te compraste una el mes pasado, esperá un poco; y si se termina esa oferta quedate tranqui, van a poner otras. Se llama capitalismo.
No, no queremos que fumes porros en casa. tenés 18 años. Preferiría que no lo hagas tampoco afuera (al menos de modo frecuente) pero bueno, ya sos grande. Pero igual te digo: en casa, no. Y con mi plata, tampoco. No, no podés faltar al cole porque tenés sueño ¿A qué hora te dormiste anoche?
No: acto de amor responsable
A partir de hoy dejá más temprano el celu ¿Sí? Tenés que aprender a manejar tus tiempos. No, no podés encontrarte con alguien que no conocés, tenés 13 años. Contame en todo caso sobre él, y mostrarme las conversaciones. Vos sabés que hay mayores que se hacen pasar por menores ¿No? Charlaron de eso en el cole, además.
El NO, cuando es dicho y sostenido desde el amor, es tan valioso y necesario como el SI. Decir NO cuando algo no nos convence. Cuando queremos cuidar a nuestros pibes de un riesgo. Es un acto de amor responsable. Se enojarán, charlaremos, no estarán de acuerdo, volveremos a charlar. Nos dirán que somos malos, que no entendemos.
Y más: que somos de otra época, que no podemos meternos en sus vidas porque son grandes. Estas escenas deben pasar, aunque el mundo actual nos empuje permanentemente a un SI cómodo e irreflexivo. Recuperemos algunos “NO” para que los chicos puedan soñar con cambiar el mundo.
*Licenciada en psicología. Directora de Lazos en juego. Ig deborablancalj. YouTube Débora Blanca










Dejar una respuesta