Víctor Bruzzoni*
Redactor Especial

El título es una consigna conocida. Esta vez recuerda el 29* aniversario del asesinato del reportero gráfico José Luis Cabezas, ocurrido el 25 de enero de 1997 en General Madariaga, Buenos Aires. El hecho quedo estampado en la historia periodística argentina. Expresa, asimismo, la lucha de la libertad de expresión.
Cabezas como muchos reporteros y fotógrafos comenzó a trabajar en la revista “Noticias”. Corría el año 1989. En 1996 fotografió, en Pinamar, al empresario postal Alfredo Yabrán. El más esquivo y poderoso de la Argentina de entonces. Estaba en la mira del entonces ministro de Economía Obras y Servicios Públicos, Domingo Cavallo.
A Yabrán se le atribuye una frase terminante: “Sacarme una foto a mí es como pegarme un tiro en la frente”. Su imagen fue publicada por la revista “Noticias”, el 3 de marzo de 1996. Recorrió las portadas de todos los diarios y las revistas del país. Tras su publicación, Cabezas vivió amenazado.

En la década de 1990, Yabrán fue objeto de una investigación periodística sobre su presunta implicación en casos de corrupción. El ministro Cavallo lo había acusado de ser “jefe de una mafia enquistada en el poder” con protección política y judicial. Y de que mediante sus empresas “lavaba dinero del tráfico de armas y el narcotráfico”.
Según la investigación judicial, el exmilitar y jefe de Seguridad de Yabrán, Gregorio Ríos, fue quien dio la orden de secuestrar a Cabezas. Una tarea llevada a cabo por un grupo de policías de la provincia de Buenos Aires en complicidad por delincuentes comunes. Todos conformaban la banda criminal “Los Horneros”, de La Plata.
“Los secuestradores lo golpearon y el policía
Gustavo Prellezo disparó dos veces contra Cabezas”
El 25 de enero de 1997, los secuestradores tomaron por sorpresa al fotógrafo Cabezas a la salida de la fiesta de cumpleaños del empresario postal Oscar Andreani. A punta de pistola, lo llevaron en un auto hasta una cava, al costado de un camino, cerca de la ciudad de General Madariaga, a casi 49 kilómetros de Pinamar.

Los secuestradores lo golpearon y el policía Gustavo Prellezo disparó dos veces contra Cabezas. Tras esposar el cadáver, sentaron el cuerpo dentro del vehículo y le prendieron fuego.
Darío Amado, integrante del equipo de forenses del Servicio Especial de Investigación Técnica (SEIT), médico que practicó la autopsia al cadáver de José Luis, precisó que la muerte del reportero se produjo “en forma rápida, pero no instantánea”, según publicó el diario, La Voz, en notas de archivo de la época.
Para el profesional, el deceso se produjo por los disparos que recibió en la cabeza; y descartó algún grado de conciencia de la víctima cuando la calcinaban. Tendrán que pasar 16 meses para que el Poder Judicial reuniera pruebas y dictaminara la orden de arresto contra Yabrán, como presunto autor intelectual del asesinato del reportero.
Su arresto nunca se concretó. Acorralado por la Policía, Yabrán se suicidó el 20 de mayo de 1998 en una estancia de su propiedad, en Entre Ríos. Allí evadía una orden de detención dictada por el juez federal de Dolores, José Luis Macchi, quien lo acusaba de haber instigado el asesinato del fotógrafo. (La Voz / Archivo).
“La muerte de Cabezas produjo consecuencias
políticas trascendentales a poco de comenzar 1997”

La muerte de José Luis Cabezas marcó un antes y un después en el periodismo argentino. Su trascendencia fue similar al robo del Banco Río en la localidad de Acassuso (San Isidro). Su muerte se considera el ataque más grave a la libertad de expresión en la Argentina. desde la instauración de la democracia, en 1983.
Pareciera que en un país pacifico tuvieran que transcurrir hechos de trascendencia para cambiar el rumbo de las cosas. O bien para tomar verdadera conciencia de los problemas públicos. La muerte de Cabezas produjo consecuencias políticas trascendentales a poco de comenzar 1997, año en el que el menemismo diluyó su hegemonía política, además.

Eduardo Duhalde perdió las elecciones presidenciales. Ganó el binomio electoral conformado por Fernando de la Rúa y Carlos “Chacho” Álvarez. Aunque los implicados en el asesinato de Cabezas recibieron condenados a prisión perpetua, en la actualidad ninguno sigue preso, a 29 años del crimen.
El reportero gráfico, Jorge Bosch, fotografió a los cuatro integrantes de la banda «Los Horneros»: Sergio González, Héctor Retana, José Auge y Horacio Braga,. «Me subí a una mesita que tambaleaba, los miré a los cuatro y les pedí que miraran a cámara. “Esta es la foto que hubiera hecho Cabezas”, pensé.
El reportero gráfico Cabezas es recordado como el primer trabajador de prensa que murió a raíz de su trabajo desde la vuelta a la democracia, en 1983. Su caso se convirtió en un símbolo de lucha por la libertad de expresión y el mantra se repetirá por siempre: “No se olviden de Cabezas”. La ley 24.876 instauró el Día Nacional del Reportero Gráfico el 25 de enero, además.










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